sábado, 24 de marzo de 2007

L´OCCITANE










Como hay confianza, os voy a desvelar uno de mis mayores "vicios": los productos de L´Occitane.

No soy nada aficionada a ir de compras, pero cuando me quiero dar un premio, me paso por la tienda de L´Occitane en el Centro Comercial del Saler. Un ratito allí dentro, probando cremas, oliendo perfumes, jabones e inciensos, me recarga las pilas y me pone de buen humor (luego dicen que la Aromaterapia no funciona...).

Cada gama de productos de l'Occitane cuenta a su manera una historia. La lavanda, la oliva y la miel, nos hablan de Provenza, la siempreviva de Córcega y el karité de África. También hablan de los hombres y las mujeres que viven y trabajan en estas regiones del mundo, con sus tradiciones y costumbres seculares. En L'Occitane, el respeto por las tradiciones va a la par con el de la naturaleza y el medioambiente. Más que un pensamiento, es un auténtico compromiso que esta empresa ha puesto en marcha apoyando a filiales de producción tradicional. Con este mismo espíritu ha sistematizado el etiquetado en Braille, y ha creado una escuela "Provenza en todos los sentidos" para jóvenes invidentes y con problemas de audición .

Sus productos auténticos con frascos sencillos describen sus valores y su actitud humilde y tolerante ante el hombre y la naturaleza.

Hace ya mucho tiempo que todos mis perfumes, cremas, inciensos, jabones, y muchos de mis regalos proceden de L´Occitane. Me gusta porque con su uso diario y junto con cada regalo de L´Occitane estoy apoyando toda una filosofía en la que creo y que va mucho conmigo. Y porque cada mañana el momento de rociarme con mi "Eau d´Iparie" o mi "Thé vert au Jasmin" es un auténtico placer y casi, casi... un vicio (confesable).