lunes, 30 de julio de 2007

"Las mujeres, que leen, son peligrosas".

Franz Eybl. Joven leyendo. 1850

Esta joven está totalmente cautivada por su lectura. Su blusa se ha deslizado inadvertidamente descubriendo sus hombros. Aprieta la mano derecha contra su pecho, jugando con el delicado collar que la adorna. Se percibe una especie de excitación interior de la lectora. Adivinamos que se trata de una emocionante historia que la mantiene ajena al mundo exterior. El encanto de esta pintura proviene de la representación del movimiento interior coincidiendo con la pasividad exterior. Más que una acción, se nos muestra un momento de la vida interior de esta muchacha atrapada por la lectura.

Esta es sólo una de las numerosas imágenes de mujeres leyendo que aparecen en la obra de Stefan Bollmann "Las mujeres, que leen, son peligrosas" (ed.Maeva). El título de este libro, muy sugerente, me atrajo desde el momento en que lo vi en la estantería de una librería. Si elimináramos las comas del título, Bollmann nos estaría diciendo que sólo algunas mujeres leen. Pero el autor no usa una oración especificativa, sino una explicativa. Es decir: Cuidado con TODAS las mujeres, porque ellas leen.
Es evidente: desde el instante en que las mujeres concibieron la lectura como una posibilidad de cambiar la estrechez del mundo doméstico por el ilimitado del pensamiento, la imaginación y el saber, se volvieron "peligrosas". Leyendo, se apropiaron de conocimientos y experiencias que habían estado fuera de su alcance y sólo reservadas a los hombres.


Pero, ¿son realmente las mujeres que leen peligrosas? ¿Lo fueron en otros tiempos, siguen siéndolo hasta hoy? ¿Cuál ha sido la reacción del hombre ante esto? ¿Ha contribuido la lectura a la emancipación de la mujer, ha sido un arma eficaz en las reivindicaciones feministas? ¿Leemos nosotras de un modo distinto, establecemos otro tipo de relación con el libro? Y ¿por qué leen actualmente mucho más las mujeres que los hombres? ¿Por qué es en el campo de la escritura donde ocupó primero un lugar la mujer y donde sigue jugando un papel destacado?

Hay un hecho indiscutible: según los datos de las estadísticas, en la actualidad el ochenta por ciento de los lectores son mujeres. Y en pocos campos de las actividades humanas ha ganado la mujer tanto terreno como en la escritura. Estudios realizados en las escuelas muestran que los niños dan menos valor a la lectura, se mueven más, escuchan menos. Creo que lo fundamental es esto: escuchan menos. Los hombres se interesan menos por las historias de los otros. Nosotras sentimos una curiosidad insaciable por los otros, que puede desembocar en chismorreos de patio de vecinos o en grandes obras literarias, y a veces en ambas cosas a la vez. Desde Sherezade hasta nuestras abuelas y nuestras madres, las mujeres han almacenado historias, han sido geniales narradoras de historias.Tal vez sí exista, pues, una actitud especial de las mujeres ante la lectura, tal vez sí haya desempeñado en nuestras vidas un papel singular y distinto, y nos haya ayudado a adquirir otra visión del mundo y nos haya hecho en otras épocas más peligrosas.

En cualquier caso, merece la pena leer este libro, examinar las preciosas imágenes, que muestran mujeres leyendo desde la Edad Media hasta el presente, y plantearse las múltiples cuestiones que sugiere.

Y, de paso, chicas, leemos un rato...