
domingo, 30 de diciembre de 2007
Lara Fabian

Esto es un público, y lo demás son tonterías. Cada vez que lo veo me pone la carne de gallina...
Fíjate que la canción dice "Je t´aime", y el público canta "On t´aime". Creo que nunca había visto a tantas personas juntas decirle a otra "Te queremos".
Es una pena que Lara Fabian no sea más conocida en España. No puedo comprenderlo, la verdad. No tiene nada que envidiar a voces como la de Celine Dion, por ejemplo. Quizás tenga que ver con que Lara es belga, no americana... O quizás sea ella la que prefiera no prodigarse tanto. Probablemente no lo necesite. Con una respuesta de su público como la que se ve en el vídeo, ¿para qué más?lunes, 24 de diciembre de 2007
7ª filosofía matinal.
domingo, 23 de diciembre de 2007
"Lo puro..." Gabriel Celaya

Lo puro es desmayarse en delicias sin nombre,
cantar como una espuma de músicas vagas.
¡Oh amor que se va en cisnes líricos y blancos!
La brisa suspirando
pasa como una suave palidez desmayada.
Entre murmullo y sonrisa temblaba lo indeciso,
se movía entre música y palabra.
¡Delicia del instante fugitivo y sin cuerpo!
¡Dulcísima tristeza recordarlo flotando!
¡Oh amor, vuelo perdido!
Agua blanca cantando en los cauces más hondos;
dulcísima tristeza, pureza del desmayo,
amor, rubia delicia, brisa o música vaga.
Una historia de Papá Noel.
Marina lleva días portándose requetebién por si Papa Noel la está viendo. Esta noche dejaremos el balcón entreabierto para facilitarle la tarea, y prepararemos una cosillas para dejar bajo el árbol para que él y sus renos recobren fuerzas y puedan seguir así dejando regalos en las demás casas. Marina propone una copita de pacharán y unos bombones para él y unas manzanas y un cuenco con agua para los animales. Lo único que le preocupa es si por una de esas se despertara a media noche para hacer un pis y los pillara en plena faena. ¿Se enfadaría Papa Noel? ¿Se iría sin dejarnos nada?
Y además, resulta que quiere saber dónde vive Papá Noel. Y si también les lleva regalos a los abuelitos. Y si los renos también tienen magia. Y como los papis lo saben todo, nosotros tenemos la respuesta a todas sus preguntas. Al menos por ahora...
Esta es la verdadera historia de Papá Noel:
Cuenta la historia que Nicolás nació en el siglo IV, en Mira (actual Turquía). Nacido en la cuna de familia rica y acomodada, desde su niñez, Nicolás siempre se hizo popular por su bondad y por su generosidad con los pobres. Siempre se preocupó por los demás. Pero una terrible epidemia de una enfermedad incurable dejó sin vida a su familia, haciéndolo heredero de una gran fortuna. A los 19 años de edad, Nicolás decidió entonces dedicarse al sacerdocio e invirtió su fortuna en hacer regalos a los niños pobres y huérfanos.
El aspecto de San Nicolás de Bari era muy distinto al que se le atribuye hoy. Tenía la complexión delgada y de gran estatura, y se vestía como un sacerdote. El hecho de que lo represente siempre con una bolsa y tenga la fama de repartidor de regalos se debe a que San Nicolás supo en una ocasión que uno de sus vecinos se encontraba en bancarrota y que estaba desesperado por no tener la dote de su hija, comprometida para casarse en fecha próxima. Al conocer las dificultades de su vecino, San Nicolás dejó una bolsa con monedas de oro como un obsequio en la casa del mercader. La boda se celebró y desde entonces cobró fuerza la costumbre de intercambiar regalos en Navidad.
San Nicolás fue un santo muy popular que falleció el 6 de diciembre del año 345. En razón de que la fecha del santo se acercaba a la de la Navidad, se decidió que San Nicolás sería una figura excelente para repartir regalos y golosinas a los niños el día de Navidad.
En el siglo XII la tradición católica de San Nicolás creció por Europa, y hacia el siglo XVII emigrantes holandeses llevaron la costumbre a Estados Unidos. Por cierto, el nombre Santa Claus se crió a raíz del nombre del santo en alemán, San Nikolaus.
Aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en gran parte de San Nicolás, la imagen familiar de Santa Claus, con el trineo, los renos, y las bolsas con regalos es una invención estadounidense.
Hasta que el escritor inglés Clement Moore lo imaginó en un trineo llevado por ocho renos, Papá Noel repartía sus regalos a pie o montado en un caballo. A los norteamericanos también son responsables de la imagen de Papá Noel. En 1931 una marca de gaseosas encargó al caricaturista Thomas Nast que dibujara un Papá Noel para su campaña navideña. La imagen del Papá Noel vestido de rojo, con cinturón y botas negras, se quedó en el imaginario popular y jamás ha sido cambiada.
Hoy día la historia difiere bastante. Santa Claus vive en el polo norte donde mantiene un taller con duendes que le ayudan a fabricar los juguetes solicitados por los niños de todo el mundo. Además se mueve a través de un trineo llevado por al menos 9 renos: Rudolph, Donner, Blitcher, Cometa, Cupido, Brillante, Danzante, Centella y Zorro. Y que deja los regalos al pie del árbol de Navidad. 

martes, 18 de diciembre de 2007
La fiesta de la luz.
Ya estamos otra vez en Navidad. En estas fechas, el aire parece contener algo diferente, impalpable. ¿Será cierto que existe el espíritu navideño? No es difícil descubrir su presencia incluso detrás de las manifestaciones comerciales propias de estas fechas. Es más, podría decirse que los tópicos navideños -el archisabido programa de turrones, calles engalanadas y reuniones familiares- expresan justamente, aunque con cierta distorsión, el mensaje profundo de estos días, su razón de ser.Los niños entienden mejor que nadie esa supuesta invitación a la alegría, la bondad y la esperanza, ya que concuerda con una visión más mágica de las cosas, todavía ilusionada. A los adultos nos es más difícil sintonizar con lo navideño, y para hacerlo debemos recuperar algo de la infancia, en especial la capacidad de maravillarnos.
¿Y qué sucede con los que dicen no gustarles la Navidad? En la mayoría de los casos no se trata de que estén en contra de la esencia de esos días, sino de cierta parafernalia que a menudo acompaña a lo auténtico. Eso de estar contentos casi por obligación, de comer y consumir en exceso, o impostar cordialidad puede molestar ciertas sensibilidades. También se da como reacción una especie de melancolía navideña: el frío en las calles, otro año que se acaba, las personas queridas que ya no están...
Hay siempre una corriente por estas fechas empeñada en reivindicar el sentido religioso de la Navidad (ya he recibido varios mensajes apelando al sentido común, contra el consumismo y a favor de la celebración exclusivamente religiosa de estas fiestas). Pero yo no las interpreto así.
La Navidad se inscribe claramente en las fiestas solsticiales, cuyo origen se pierde en el tiempo. La palabra solsticio deriva del latín sol estare e indica la aparente detención del sol, pues éste llega en el solsticio de verano a su punto más alto y detiene su movimiento antes de descender. En el solsticio de invierno llega al punto más bajo y detiene su movimiento antes de empezar a ascender. A partir de ese momento las noches empiezan a acortarse y los días se van alargando. Podría decirse que a partir del solsticio de invierno la naturaleza celebra "el nacimiento del sol":la preparación a la nueva vida, que se exteriorizará al llegar la primavera. Por eso entre los antiguos era de gran importancia esta fiesta solsticial, la del nacimiento solar (Natalis invicti), el día en que la "Vírgen daba a luz" y el Sol novus empezaba a crecer.
En muchas religiones, sus divinidades principales nacen el 24 de diciembre, es decir en la nochebuena: en pleno ascenso del sol tras el solsticio de invierno.
En nuestra cultura, la venida de Jesús supuso sin duda la llegada de una luz para la humanidad. El hecho es que cada año se conmemora su nacimiento afirmando de esta forma que su mensaje es perenne y necesario.
La Navidad simboliza el triunfo de la luz sobre las tinieblas y tiene un significado natural y espiritual al mismo tiempo. Uno no contradice al otro. Son niveles distintos de una realidad que cada persona puede celebrar a su manera, de acuerdo con sus propias creencias.
El simbolismo de la luz (en los árboles de las calles, en nuestras casas...) se expande. Compartimos también la comida y la alegría. Podemos vivir la Navidad más allá de los tópicos- sin renunciar a ellos por una cuestión de tradición que es bonito conservar-, pero sobre todo es una oportunidad de acrecentar en nosotros algo que se respira en el ambiente navideño: el deseo de amor y comprensión. Vivamos pues en paz, pues la paz es otro de los mensajes de la Navidad "a los hombres de buena voluntad".
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