jueves, 21 de febrero de 2008

"Mar de Carboneras"


Morado, erguido, ávido,
el mar, solo en la noche, nos reclama.
Mi sangre tiene, con tu sangre,
la edad del mar y su latido...

Entramos a su cuerpo
musculado y viril. Y nos abruma,
nos tiñe con sus salivas violetas.
¿Cómo saber en dónde empiezas tú
y en dónde me termino?
Yo tengo cicatrices
de heridas que te hicieron.

Si nos penetra el mar
es porque somos él:
nos confundimos...
Como si fuese la primera vez
o al última vez,
como si fuese la vez única...
Para ciertos recuerdos
hay un álbum de agua.

ANTONIO GALA
Testamento andaluz