sábado, 23 de febrero de 2008

Visitar un museo.

El Doctor en Historia de Arte (amén de otras licenciatutras) José Mª Cervelló, cuenta en su blog una anécdota que vivieron su mujer y él al pasar un día por delante del museo de cera. Salía un grupo de unas quince personas y discutían si tenían tiempo o no de visitar el Prado. Quien parecía ser la cabecilla del grupo resolvió el problema diciendo: ”Nos da tiempo porque el Prado se ve enseguida, sólo hay cuadros”.
Ambos quedaron perplejos.
Cervelló lamenta el declive de la calidad y exigencia de la enseñanza, marcada por unos intereses políticos que no son los del alumno ni los de la mejora de nuestro capital humano, que es la única materia prima que tenemos.
En su opinión, es inconcebible ver cómo proliferan nuevos museos y auditorios “ad maiorem gloriam” de los políticos de turno, mientras la presencia de la historia del arte y de la música tienen un papel irrelevante en los planes de estudio.
Y, al hilo de su protesta, hace una descripción detallada, a veces casi cómica y muy acertada de las diferentes clases de visitas a un museo, que creo merece la pena repetir aquí:

MODOS DE VISITAR UN MUSEO

a) Visita paseo:
Es el caso de la anécdota anterior. Se entra por una puerta, se pasea sin orden ni concierto, y se sale por otra puerta. Ya se puede decir que se ha visto el museo en cuestión.

b) Visita inventario:
Se va paseando por las diferentes salas y cuando se ve un cuadro que está en nuestra memoria grafica se dice, con orgullo: “¡mira es el…..¡ Tras comprobar que los cuadros recordados están allí, se sale de la visita muy satisfecho.

c) Visita cartela:
Debajo o al lado de cada cuadro hay una pequeña cartela explicativa. Su lectura supone un doble trabajo: se ve el cuadro, pero no se puede leer la cartela. Para ello hay que acercarse y, a veces agacharse para leerla. Tras eso, hay que volver a colocarse frente al cuadro. Después de hacerlo varias veces se abandona el sistema por agotamiento. No sé si las cartelas podrán ser más grandes.

d) Visita en silencio:
El visitante actúa sólo con su pensamiento.

e) Visita con comentarios:
Estos suelen ser del tipo: qué bonito, qué bien pintado está, qué grande, qué colorido, éste me lo llevaría a casa, y éste me gusta y éste otro no.
El comentario más válido es el subjetivo sobre el gusto porque se trata de apreciar la belleza y disfrutarla y eso, evidentemente, es subjetivo.

f) Visita exploración:
Es preparatoria de la visita para ver los cuadros. Cuando entramos en un museo, nos abruma, nos perdemos y no sabemos qué orden sigue. Salimos saturados y confusos. Esta visita tiene por finalidad saber como están ordenadas las colecciones y dónde está cada cosa. Así cuando volvamos al museo no sentiremos agobio.

g) Visita “llamada”:
Al ir paseando por el museo habrá cuadros que atrapen nuestra atención. Hay que acudir a la llamada y deleitarse con el cuadro

h) Visita con documentación:
Es muy útil. Se pueden usar las cómodas guías que están a nuestra disposición en el propio museo, y que tienen muy buenos textos. O las generales que venden en las librerías de los museos y que no deben usarse como recuerdo sino para ir leyéndolas durante la visita.

i) Visita con audio-guía:
Son muy cómodas de manejar y dan buena información de las mejores obras del museo.

j) Visita con guía:
Se contrata en el propio museo, aunque directamente con el propio guía. Son de nivel general y se centran en obras más importantes.

¿Te reconoces en alguna de ellas? ¿Cuál es la tuya? ¿A que pensarás en ello la próxima vez que entres en un museo?