domingo, 2 de noviembre de 2008

Espejo, espejito mágico...

Mi amigo Vicente anda un poco preocupado porque un día le hice una observación sobre los espejos que había colocado en su dormitorio. Medio en broma, medio en serio seguimos todavía con este tema, así que para su tranquilidad, ahí va algo de información sobre su uso en el Feng Shui, en el que personalmente creo desde hace tiempo e intento practicar, y sobre su significado y uso original.

LOS ESPEJOS Y EL FENG SHUI

Los espejos han generado mucha controversia entre los expertos de Feng Shui, algunos los usan como curas Feng Shui para bloquear la entrada de energías negativas; otros los rechazan totalmente. Lo cierto es que los espejos no forman parte de la cultura milenaria del Feng Shui, sencillamente por que los espejos como tal son una invención reciente. Los primeros espejos de vidrio fueron inventados en Murano, Italia hacia el año 1507. En la antigua china lo que pudiera considerarse como espejos eran objetos de plata o de cobre fundido con estaño, altamente pulidos que podían reflejar la imagen. Así que cuando un maestro Feng Shui recomendaba el uso de espejos lo que realmente estaba recomendando era la utilización del metal.

Los espejos son de mucha utilidad en la decoración interior para ayudarnos en la armonización de espacios, reflejar la luz natural para hacer que un ambiente luzca más grande, redireccionar la energía, etc. Lo más importante es recordar que los espejos no son objetos inertes, tienen una connotación un poco mística, al punto de que en muchas culturas creen que tienen el poder de capturar nuestro espíritu; pueden reflejar y rebotar la luz y la luz es energía. Hay algunas reglas generales que podemos seguir:

No colocar nunca espejos enfrentados a puertas o ventanas. La energía que entra por la puerta rebotará en el espejo y no se distribuirá bien hacia el resto de la casa

No colocar espejos que reflejen la cama por que la energía que entra por la ventana o puerta se refleja en el espejo provocando una corriente intensa de energía entre la ventana y el espejo y en consecuencia sobre nuestro cuerpo, perturbando el descanso. La ubicación ideal de los espejos es dentro de las puertas de un armario.

ESPEJOS, UNA PUERTA DE ENTRADA AL “OTRO MUNDO”

Mirarse en un espejo es conocerse, reconocerse, y admirarse; sin embargo, antiguamente, los espejos eran más que unos simples objetos de uso cotidiano; los concebían como algo mágico con el cual podían, además de adivinar el porvenir, comunicarse con sus ancestros, sus dioses y con el “otro mundo”.

Dichos instrumentos no eran utilizados por toda la población, su carácter mítico reducía su uso a las grandes ofrendas colocadas en los monumentos de la ciudad, así como por los gobernantes, destacados guerreros y gente de élite, pues proporcionaban estatus.

Por sus cualidades (adivinatorias, fuente de conocimiento y como puerta de entrada al otro mundo), en la cultura maya, entre otras, el espejo, hecho en ese tiempo de pirita, ─un mineral metálico de color amarillo y con formas geométricas cúbicas, casi perfectas─ se concebía como un objeto que mostraba más que un simple reflejo de la realidad.

El espejo, por lo que se puede apreciar, desempeñó otro tipo de funciones de las que actualmente tiene, significó la puerta de comunicación con los dioses o ancestros, y por lo mismo, funcionó como una fuente de conocimientos ocultos, oráculos o presagios, ya que de él podían emerger, según lo demuestran algunos textos e imágenes, seres procedentes de otros mundos.

Especialmente peligroso se sigue considerando en muchas culturas el enfrentamiento de dos espejos, que crea reflejos infinitos y puede ser una puerta abierta a otras dimensiones.