miércoles, 21 de enero de 2009

¿Soy ...."rarita"?

Hace más de 20 años, los médicos detectaron una anomalía en mi organismo, y me dijeron que tendría que vivir medicada toda mi vida o bien someterme a una delicada operación que no sabían cómo podría acabar...
Yo acababa de conocer a un vegetariano, y decidí de una forma bastante intuitiva, olvidarme de los medicamentos, no dar ninguna opción al quirófano, y seguir sus pasos.
Las reacciones en la familia y entre los amigos no se hicieron esperar. Creo que la misma palabra "vegetariana" les inspiraba temor. Casi como una amenaza, como una advertencia de que a partir de ese momento yo iba a formar parte de una especie de secta de "raritos" inadaptados. Los interrogatorios eran constantes, siempre para poner a prueba mis creencias. Cuando pasó el tiempo y vieron que no me había convertido en una fanática que pasaba octavillas contra los mataderos, o una adicta al polen, el germen de trigo, la levadura de cerveza o la lecitina de soja, y sobre todo cuando vinieron a mi casa y se chuparon los dedos con mis comidas y cenas, empezaron a relajarse, a preguntar menos, a aceptar por fin que yo no era ningún bicho raro.
Ser vegetariano no significa sólo no comer carne. Es un término que acuñaron los vegetarianos ingleses en 1842 al encontrar inadecuados los términos de "dieta sin carne".
La palabra "vegetariano" no proviene de "vegetal", a pesar de sus raíces comunes. Deriva de la palabra latina "vegetus" que significa "completo, fresco, lleno de vida". Así, los vegetarianos ingleses (que más tarde crearon la Sociedad Vegetariana Inglesa) quisieron dar un tono filosófico y moral al tipo de vida que querían llevar.
Actualmente soy ovo-lacto-vegetariana por varias razones. La más importante sea quizás de tipo ético-moral. Por respeto a la vida, sencillamente. Fíjate, por ejemplo, en lo difícil que resulta explicar a un niño que eso que está comiendo antes era una criatura viva, merecedora de respeto y compasión. Habiendo otras fuentes de alimentación, yo me siento incapaz de justificarlo.

El segundo motivo es de salud e higiene. Nadie ha tenido que demostrármelo: yo he comprobado que una dieta exenta de carne le sienta mejor a mi cuerpo y a mi espíritu.
También hay razones ecológicas: una dieta vegetal consume menos recursos y trata con más cuidado nuetsro frágil medio ambiente.
Incluso, por qué no, puedo dar razones estéticas: observa el colorido una fuente de fruta fresca, o de verdura. Respira el aroma del mercado en la zona de frutas y verduras. Y piensa luego en un animal muerto. Incluso tras haber sido "tratado" por las hábiles manos de un carnicero para que un trozo de cadáver deje de parecerlo.
Creo firmemente que todos estos años he colaborado activamente para conseguir comprensión y respeto hacia el vegetarianismo (a veces hasta admiración, diría yo...). Y no ha sido a base de discusiones acaloradas, os lo aseguro. La alquimia de mi cocina vegetariana tiene todo el mérito.

4 comentarios:

JULS~ dijo...

Ola Amiga~

The photos of the children with livestock are sooo sweet! And I like the little fish thingy you added - cute!

Carpe Diem dijo...

Aunque no soy vegetariano si que intento llevar una alimentación más o menos sana y saludable. Creo que ya mi organismo está pidiendo comida con menos grasas, aunque no abuso de ellas. Es cuestión de tiempo. No sé si acabaré eliminando totalmente la poca carne que tomo pero seguro que la mayoría de los alimentos serán más sanos. De hecho ya frecuento con asiduidad la herboristería que tengo al lado de casa. Y por tu parte “chapeau”, lo primero es la salud. El más absoluto de mis respetos.

Mermaid Lullaby dijo...

Me alegra mucho lo que me dices. Un general valiente y honorable como tú debe anteponer siempre el respeto a la vida. Y mira, ya que hablamos de este tema, voy a hacerte una proposición(decente): este finde te invito a una cenita vegetariana chez moi. Hace?

Carpe Diem dijo...

Con vinito blanco.
"Mens sana in corpore sano"