martes, 3 de febrero de 2009

Keine Farbe ist so romantisch wie ein Ton.


Keine Farbe ist so romantisch wie ein Ton.

El romanticismo alemán es el grado más alto que alcanzó el romanticismo en el mundo y es a la vez manifestación espiritual (Geist) del pueblo alemán. En el romanticismo alemán —como en el romanticismo en general— prima el sentimiento sobre la racionalidad y la técnica. El espíritu y el sentido de la vida a través de la libertad sentaron a fines del siglo XVIII las bases del arte alemán.
Schubert, Schumann, Liszt, Brahms inauguraron la llamada música romántica alemana que- pese a su temperamento- también tenía una especial ternura (Por ejemplo, la Wiegenlied o Canción de cuna, de Brahms). La segunda generación (posromanticismo alemán) llevó la música al grado más alto de la tradición romántica, entre la tragedia y la épica. Destaca la sobriedad de Mendelsohn, la magistralidad de entender el waltz en Strauss y sobre todo la genialidad de Richard Wagner. Admirado por intelectuales y filósofos de todas las corrientes, su mezcla entre filosofía, historia y música forjó clásicos que llegaron a enloquecer al mismo Adolf Hitler."Quien no entiende a Wagner, no entiende le nacionalsocialismo"- dice Hitler en la recién estrenada película "Walkiria". O, como dice Woody Allen en su famosa cita: "Cuando escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia."


J.Brahms. WIEGENLIED



R. Wagner. DIE WALKÜRE

1 comentario:

Carpe Diem dijo...

El año pasado tuve la ocasión de escuchar “La cabalgata de las Valkirias” en el Palau y es emocionante de verdad.
Si que dan ganas, como mínimo, de estirarle de las patillas a alguien.

Seguro que Máximo llevaba un Ipod con la música cuando arengaba a sus valientes soldados en tierras de Germania.

¡Stärke und Ehre!