viernes, 27 de febrero de 2009

Una amiga muy, muy sensible.


A petición de Marina, hoy os voy a presentar a Pelusa.
Ahí está: esa bolita de pelo suave es Pelusa, la mascota de mis "tutorizados".
Pelusa llegó después de un par de discusiones con Dirección acerca de la conveniencia de tener un animalito en clase a diario. Acabaron por aceptar, pero con la condición sine qua non de que nuestra mascota debía ser en todo momento modelo de limpieza y buen trato.
La noticia fue acogida con gritos de alegría y aplausos. Yo sabía que, por una parte, aquello iba a suponer otro asunto más de que ocuparse, pero a la vez, me pareció que animar a unas personitas de 13 años a que asumieran la responsabilidad del bienestar de un ser vivo iba a sentarles muy bien. Y no me equivoqué.
El segundo "asalto" comenzó con la votación. ¿Qué animalito iba a tener la suerte suprema de convertirse en nuestra mascota? Aquel día, los deberes consistieron en apuntar pros y contras de cada opción que se les ocurriera.
Cuando hicimos el recuento, ganó ampliamente la opción de un conejo enano.
Los pros y los contras de cada especie animal quedaron pulcramente escritos en un mural que hoy reproduzco aquí:
- A los perros tienes que sacarlos a pasear con cierta regularidad. Los gatos no lo necesitan, pero necesitan afilar sus uñas (y suelen hacerlo en los muebles de la casa). Además, nuestra tutora (yo) es terriblemente alérgica a su pelo.
- A los canarios, periquitos, jilgueros y demás aves domésticas apenas se las puede acariciar y mimar. Esto también es aplicable a tortugas y peces.
- Los hamsters suelen llevar vida nocturna, por lo que no son demasiado aptos para los niños, y suelen morder si no se les coge o trata con la debida delicadeza.
- Las cobayas y los conejos enanos, son muy buenos animales de compañía. (...esta vez sin contras).
Centrada la votación en cobayas y conejos, finalmente se decantaron por el conejo, porque si bien puede arañar (una niña aseguraba que una vez le había arañado el conejo del amigo del vecino de su primo, o algo así), todos estaban de acuerdo -dada su "extensa" experiencia- en que un conejo es mucho más inteligente y sociable.
Cuando llegó al cole nuestra conejita, tuvimos que elegir democrática- y rápidamente su nombre. (claro, sin un nombre, ¿cómo iban a dirigirse a ella?) Desechamos opciones masculinas porque la nuestra era una auténtica señorita, y también otros como "Lolita" por las connotaciones inapropiadas que éste pudiera conllevar - tengo que decir que me sorprendió que estuvieran atentos a este tipo de detalles. Resulta que los niños de 13 años saben quién es Lolita. No la folklórica, evidentemente, sino la de Nabokov...
Y el resultado de tanta votación fue Pelusa, un animal dócil y cariñoso, limpio y mimoso, suave y de fácil mantenimiento.

Pelusa es además muy sociable. Yo diría que hasta inteligente y sobre todo muy, muy cariñosa. Pero tan sensible que parece que sufra cuando alguien la sujeta de forma indebida. Si no conoce a quien se arrima a su jaula, se vuelve reservada y huraña. Y hay que tener cuidado, porque si se asusta también sabe sacar los dientes...
A cambio de sus mimos, cuidamos bien de ella, la alimentamos correctamente, y sobre todo, le hacemos compañía. Tenemos muy claro que es una amiga muy sensible y necesita siempre tenernos a su lado. Aunque no necesita comer ni beber mucho, y seguramente pudiera subsistir varios días con la comida suficiente, no podríamos abandonarla. Ella sentiría melancolía y soledad. Y además, nuestra sensibilidad "grupal" no nos lo permite.
Es un bombón, nuestra Pelusilla. Cuando entramos en clase cada mañana, la buscamos con la mirada. Y nos tranquiliza ver que está siempre ahí, lavándose la carita y observando la locura diaria, el ir y venir de todos por el aula.
Así que a estas alturas, a fuerza de tragarse horas y horas de clase, Pelusa es una conejita culturizada: ya sabe inglés, alemán, y un poco de historia. Las mates creo que no se le dan muy bien, pero es que una no puede servir para todo...
A los otros profesores y a los alumnos de otras clases les sorprende ver el cariño que le demostramos.
Y es que, si Pelusa depende de nuestros cuidados, a nosotros, la blanquísima conejita se nos ha metido en el corazón y tampoco podemos pasar ya sin ella.

El colmo de la felicidad para Marina: pasar la tarde disfrazada de princesa, y con Pelusa encima.

10 comentarios:

Elio Milay dijo...

No sé qué decir. Estoy sonriendo de felicidad. Cuentas las cosas de una forma tan tierna y bonita, que no dejas opción más que a sonreir. Las fotos son preciosas también. El traje de princesa le sienta increíblemente bien. Esta niña serviría de modelo para ilustrar un cuento de hadas. Y Pelusa podría ser su excelencia el conejo consejero.

A mí me parece una idea fabulosa que los niños tomen contacto con los animales. El roce hace el cariño, y uno es incapaz de hacer daño aquello hacia lo que siente cariño. Quizá de esa forma se acostumbren a respetar más.

Me pregunto qué dirán cuando su abuela les sirva un día la comida y les diga que es conejo con arroz. Supongo que alguno se hará vegetariano como yo. Aunque la mayoría crecerán y se convertirán en los egoístas insensibles y prepotentes que pululan por todas partes.

Como me decía mi primera novia (razón por la cual rompimos): "Los animales están en el mundo para alimentar a las personas. El mundo es de los hombres."

Mermaid Lullaby dijo...

Creo que ya sabes que yo también soy vegetariana, y consecuentemente incapaz de maltratar a ningún animal. Ni siquiera a ningún ser humano, y eso que hay alguno por ahí que no merece ninguna consideración...
Te voy a confesar algo: mientras escribía antes sobre Pelusa, me acordaba de ti. ¿Por qué será?

Anónimo dijo...

primica,, pero como está de GUAPA Marina con ese vestido¡¡¡¡¡¡
Le favorece muchiiisimo,,,NICE PRINCESS¡¡

Mermaid Lullaby dijo...

Ay, que se me cae la baba...
Te cuento la historia de ese vestido: Marina tiene una hucha que va llenando de monedas pacientemente hasta que está llena a rebosar. Entonces la vaciamos, contamos lo que ha ahorrado y ella decide qué quiere hacer con ese dinero. La última vez tenía muy claro que quería un traje de princesa rosa, rosa, rosa. Fuimos a la tienda Disney, y, aunque había muchos, se fue directa hacia el que ves en la foto. Se lo probamos allí mismo y de repente oímos a nuestro alrededor un "Ahhhhh!" "Ohhhhh!". Los de la tienda querían contratarla. Y ella, que se había metido ya en el papel a tope, quería irse con el traje puesto.
¿Se le pasará algún día esto de la sangre azul, el rosa y las coronas?

JULS~ dijo...

Ola My Mermaid Friend~

What a darling story! I adore animals. How awesome for your class to adopt a mascot. Cute way you all went about determining which animal to get. The rabbit is so pretty! And Marina and Pelusa look like they have become cozy friends already! She is so gorgeous! I miss my girls being that little!

{Hugs}

Mermaid Lullaby dijo...

Thank you so much for all your lovely comments, Juls!
I understand you very well when you say, you miss your girls being little. I always tell my friends, I´m afraid that my daughter´s childhood is going by too quickly.
For all the circumstances in my life, it would be too difficult now to become a mother again, but I can tell you, sometimes I miss having a little baby in my arms so much!
Besos, amiga.

Elio Milay dijo...

No, no lo sabía...

Si es que yo tengo un ojo...
No tenía, pero estoy desarrollando una intuición para arrimarme a los de mi equipo, que me dan ganas de besarme a mí mismo.

Muá, muá, qué ojo tienes para las buenas personas, Milay... Muá, muá...

Ay cómo estoy de contento... Ya me da hasta pena retocarte los haikus y todo, fíjate. Cada vez eres más sagrada para mí tú.

Me encantas, me encantas.

Mermaid Lullaby dijo...

Pues nada, ahora ya nos podemos pasar recetas, o podemos quedar para hacer un picnic vegetariano.

¡Pero qué entusiasmo!

Y retócame (los haikus), que no pasa nada...

Te iba a enviar un beso, pero creo que de besos andas ya bien servido.
Bueno, es igual: un beso.

edelia dijo...

Bellísima Marina con ese disfraz. Bellísima la suavidad con que trara a Pelusa.Bellísima esa mirada transparente, pícara-ingénua. Bellísima la sonrisa que se dibuja en su cara.... Pero mucho más bellísima, Marina por dentro.Toda ella es ternura, candidez,alegria contagiosa,caricias sin fin.....
Cuando le digo:"¡cuánto te quiero, Marina!", rápidamente me responde:"¡¡Yo a ti más!!" Esa vocecita tan suave se pasea por el corazón de su abuelita com verdadera música de ángeles.....

Mermaid Lullaby dijo...

Ay, las abuelas y l@s niet@s!
No podéis pasar los unos sin los otros...