viernes, 3 de abril de 2009

En círculos concéntricos.

"En el Velero" (1818-1820)
Caspar David Friedrich


Una pareja nos da la espalda. La mujer y el hombre están cogidos de la mano, indiferentes a la mirada que los observa. Están contemplando una costa que se aproxima. ¿Es un regreso? ¿El viaje ha sido un hermoso paseo o una dura travesía? ¿Es la luz del alba o la del crepúsculo?

No sabremos nada de eso: sólo nos queda imaginárnoslo. Como siempre ocurre en la obra de Friedrich, el cuadro despierta la curiosidad y provoca el nacimiento de un misterio.

El primer plano en total oscuridad. Nosotros, por nuestra posición, llevamos el timón del barco. Y nos atrae enormemente esa luz que baña la ciudad, a lo lejos.

Friedrich evita la imagen tan trillada del abrazo y el beso. Mucho más que evocar dos personas enamoradas, el pintor ha plasmado las fuerzas ocultas que impulsan a una pareja hacia su destino, las zonas de sombra y luz que la rodean, los misterios de su devenir. Y, en el centro de todo, el amor que les une y del cual depende su supervivencia.

En realidad se trata de un autoretrato. Friedrich se pinta de espaldas con su mujer, Caroline, a la que lleva en viaje de novios a orillas del Báltico. Poco después pinta este cuadro en el que refleja ese sencillo y hermoso vínculo amoroso.

Ese navegar juntos, la acción común -parece decirnos- es lo que da sentido a su amor.



"Only a mother can know"
Sara Mior


Y es que el amor, como nos enseñan los filósofos, no se reduce a la pasión amorosa.

Ese amor que nos viene a la cabeza en cuanto oímos la palabra es Eros: el amor nacido del deseo, el pasional, el posesivo. Fuente de gran felicidad si es compartido y de inmenso sufrimiento si no lo es. Pero su destino natural es la extinción: ni nuestro cuerpo ni nuestra mente podrían soportar una pasión amorosa crónica.

Existen otras formas de amor, alimentadas menos de cuerpo y más de espíritu, incluso de alma.
Por ejemplo, el amor que los filósofos llaman filia. El que más se aproxima a la amistad, o al que los padres sienten por los hijos. Es el amor capaz de dejar respirar a su objeto lejos de sí, de no sufrir su falta, su lejanía o su ausencia. Es el amor generoso que desea la felicidad del otro sin pedir nada a cambio.
Existen amistades amorosas y amores amistosos, que pueden procurar tanta felicidad como el amor-pasión, si no más. Y, si duda, mucha menos infelicidad.

Y al final, amar sólo consiste en ir alejándose poco a poco de uno mismo en círculos concéntricos cada vez más amplios y abrirse, para dar.

10 comentarios:

Elio Milay dijo...

Pero sin perder nunca el centro, porque entonces ya no serían concéntricos.

Y sin hacer lo que hace el Sol, que no controla su energía y explota en círculos concéntricos llenando de luz su sistema, pero achicharrando a los planetas que pasan cerca.

Por eso me gusta ser tu amigo. Porque a distancia prudencial la vida es posible como en el planeta Tierra. Una temperatura adecuada para el desarrollo de los organismos.

Ni muy lejos, ni demasiado cerca. Ideal también para conservar la perspectiva.

P.S. Apasionante el análisis del maravilloso cuadro de Caspar D. Friedrich. Lo merecía, verdaderamente.

Carpe Diem dijo...

Preciosa y muy acertada reflexión sobre el amor y la amistad porque, ambas son armas de doble filo que debemos saber manejar. Tanto si es emocional, paternal, animal, sexual, sensual o amistoso. Puede ser gratificante o puede hacernos daño. Es difícil acertar.
¿Elegimos a lo amigos o nos eligen ellos a nosotros?, ¿Elegimos a nuestra pareja o es ella quien nos elige?
Quien consigue poder controlar estas armas se puede sentir satisfecho.

Yo, creo que lo he conseguido en ambos aspectos.

Mermaid Lullaby dijo...

Muy bien, Elio: no perdamos el centro ni la perspectiva. De todos modos, a mí no me va nada eso de achicharrar ni que me achicharren. La luz de la luna me resulta mucho más agradable.

Siempre me ha encantado C.D.Friedrich. Cuando mis compañeras de clase llevaban en sus carpetas fotos de cantantes y actores, yo las llenaba de imágenes de sus cuadros. Qué rarita era, eh?
Pero por qué los más grandes artistas tienen que acabar casi siempre deprimiéndose y suididándose?

Creo que tiene que ver con aquella cita de G. Balan "Raras son las personas que osan descender a los
reinos de tiniebla sin dejarse intimidar por ellos...."
Igual es que los artistas de verdad frecuentan excesivamente esos reinos, que tanto les atraen. Pierden el contacto con el suelo y así acaban... descentrados.

Así que control, control, control: Centro de gravedad siempre presente.
Y si alguien está a punto de explotar,... que avise.

Mermaid Lullaby dijo...

Meridio: artista en el arte del control. Enhorabuena. Tú eres un maestro en controlar esas armas y cualquier otra que te pongan en las manos.
Aunque si las armas no son necesarias, pues todavía te gusta más.
En cuanto a lo de la elección, uno siempre elige más que el otro. O te decides y tiras del carro, o te dejas llevar suavemente por la corriente. Elegir al 50% por ambas partes es imposible.
Lo importante es que al elegir, se acierte. Llegado un punto, es igual quién tiró del carro y quién se dejó llevar por la corriente.

Elio Milay dijo...

Yo he elegido muy bien. Soy erizo común y me lié con una cactus súper atractiva. ¡Qué curvas tiene! ¡Y qué pinchitos!

Antje dijo...

Tja, Liebe. So gefährlich, so wunderbar, wenn´s klappt, so schrecklich, wenn nicht!

Mermaid Lullaby dijo...

Liebe Antje,
Herzlichen Dank für diesen Kommentar und alle anderen. Ich finde, was du sagst klingt immer ganz "deutsch": kurz, klar, präzis und bedeutungsvoll. Deine Meinungen sind echt interessant und es freut mich wahnsinnig, dass du irgendwie zu meinem Blog gekommen bist.

Ich hab´schon einige deutsche bzw. österreichische Freunde, die ab und zu bei mir im Blog zu Besuch sind, aber normalerweise hinterlassen sie leider keine Kommentare. Wenn wir uns treffen, sprechen wir darüber, was sie alles im Blog gelesen und gesehen haben, aber zum schreiben sind sie vielleicht ein bisschen zu faul...

Woher kommst du denn genau? Witzig: ich hab´schon seit langem eine deutsche Freundin in der Nähe von Hamburg, die genau wie du heisst. Das erste Mal, das ich deinen Namen gesehen habe, habe ich gedacht, es wäre "meine" Antje.

Also, danke nochmal und komm bald wieder!

Antje dijo...

Ursprünglich aus Weimar, aber gegenwärtig wohne ich in Spanien.
Mal sehn, ob mein Spanisch sich verbessert.
Ich bin ja schon viel rumgekommen, aber ich muß sagen ich hab noch nicht mal die Hälfte von dem, was ich gerne gesehen hätte!

Graciela dijo...

Muy intereante el análisis de la pintura. Sin embargo, yo prefiero no saber los verdaderos motivos que llevaron a un artista a realizar una obra: yo creo que lo que tú ves en ella es tan válido como el motivo original.
A mí me causa mucha gracia en mis exposiciones cuando escucho las "interpretaciones" que hace el público sobre las obras. a veces los motivos son mucho más simples y todos buscan algo muy complicado.
Cariños desde Buenos Aires entrando en otoño...

Mermaid Lullaby dijo...

Eso es lo que más me gusta del arte, Graciela.
Un profesor de literatura que tuve en la universidad, al que yo admiraba muchísimo, estaba obsesionado con Umberto Eco. Creo que de todo lo que me enseñó, lo que más caló en mí es eso de que una obra artística es una "opera aperta". Es decir, que la explicación para interpretar la forma artística necesita de la cooperación del destinatario (lector, espectador, etc.). En este sentido, el arte contemporáneo produce “obras abiertas”. La interpretación es un proceso abierto, una interacción comunicativa entre el artista y el destinatario mediada por su obra.

Es verdad: a veces es todo mucho más simple de lo que algunos nos quieren hacer creer.

El cuadro de C.D.Friedrich, a mí me sugiere lo que he explicado. No sé si mi interpretación es complicada. Y no tengo ni idea de cuál sería el motivo original.

Me parece muy interesante conocer la opinión de una pintora al respecto. Gracias.

Aquí hay primavera por todos los rincones. El jueves próximo empiezan mis vacaciones de Pascua y no sabes cómo me apetece disfrutar un poco de la naturaleza...
Un abrazo.