jueves, 30 de abril de 2009

Practica y relájate.

El sábado pasado, asistí a un curso de cocina vegetariana sobre la quinoa: su origen, sus usos y recetas prácticas. Todo muy interesante.
Pero ahora recuerdo lo que hice aquella mañana mucho más como una terapia de relajación que como un curso de cocina.

La cocinera trataba cada una de las verduras con un mimo tal, las cortaba con tal parsimonia, que a mitad de receta estábamos todos los asistentes absolutamente hipnotizados, disfrutando del silencio, que sólo se rompía por momentos por el chasquido de una zanahoria al partirse, o por los borbotones del agua hirviendo. Seguíamos la lenta oscilación de sus manos mientras aspirábamos los deliciosos efluvios que provenían de ollas y sartenes. Todo era un placentero y sensual baile de los sentidos.

Como esos inefables momentos en los que, sentada en una roca junto al mar, se me pierde la mirada en el azul, en el ir y venir de las olas, y disfruto a la vez de ese aire de olor intenso. Y allá lejos, el graznido de una gaviota... iii-iiii,...

O cuando observo a Marina mientras pinta. Coge un color. Pinta rojo. Repasa. Deja el rojo. Se aparta del dibujo y observa. Coge el verde. Pinta. Sonríe. Repasa. Observa.

Practica tú también el sabio arte de la observación mirando y ad-mirando el trabajo de esta gran artista, Geninne Zlatkis, que hace sus propios cuños tallándolos a mano. Con un poco de interés, alcanzarás un estado de relajación semejante al del maharishi Mahesh Yogi. O más...




http://blogdelanine.blogspot.com/

3 comentarios:

Lili.- dijo...

Sirena gracias por estos consejos. Hay días en que nos viene muy bien que se nos recuerde la importancia de observar cada detalle, mirar detenidamente y volver a asombrarnos, con la mirada ingenua que teníamos de niños, y la certeza de que siempre, siempre, seguimos aprendiendo tanto... Tanto...
Tantos modos como singularidades. La Vida no cesa en regalarnos.
te dejo un beso bahiense.-

Mermaid Lullaby dijo...

Cierto, Lili. Sólo hay que estar un poco atento para ver que miles de pequeñas maravillas se despliegan continuamente ante nuestros ojos.
El problema es que esta sociedad en la que vivimos nos va empujando para que lo hagamos todo deprisa, lo más deprisa posible, para que pasemos por encima de las cosas apenas rozándolas. Así que, si no nos centramos, corremos el peligro de pasar por la vida como meros invitados, pero sin apreciar su verdadero valor.
Vivamos a tope, Lili, como si cada día fuera el último.
Besos.

Carpe Diem dijo...

A mí me gusta mucho observar. Yo que soy hombre de pocas palabras, aprendo mucho observando y escuchando. Observar es algo instintivo. Es un ejercicio relajante y silencioso, siempre que lo que observas no te ponga de los nervios, claro. Pienso que cuando observamos dejamos la mente abierta a todo tipo de posibilidades, dejamos volar nuestra imaginación y esperamos a ver que pasa. Y casi siempre pasa algo.

Una relajante manera de observar es contemplar los Mandalas de Yahaira. A cada uno de nosotros le sugiere algo distinto.

http://mandalasdeyahaira.blogspot.com/