martes, 19 de mayo de 2009

Karen Blixen:Una vida de cuento.

Rosa "Karen Blixen"

“The cure for anything is salt water: sweat, tears or the sea.”
“La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar. “

“Life is not measured by the number of breaths we take, but by the moments that take our breath away.”
“La vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por el número de momentos que nos quitan la respiración.”

Karen Blixen


Érase una vez una mujer muy valiente llamada Karen. Una mujer llena de sensibilidad y de gran corazón que nació en las verdes tierras de Dinamarca en 1882. Su sensibilidad la llevó a estudiar pintura y a escribir maravillosos cuentos.
Pero, por entonces, ni las mujeres valientes, sensibles y buenas, ni ninguna otra mujer, valía mucho si no tenía un hombre a su lado. Así que Karen decidió casarse. Y aquel hombre, que disponía de un título nobiliario, pero de muy pocos escrúpulos, le fue infiel, la abandonó y la enfermó. Sin embargo, aquel mismo hombre nefasto le hizo un regalo que cambió su vida. Le abrió las puertas de su auténtico hogar: África.

Karen en 1913, justo antes de partir hacia África.

Y fue allí donde inició una plantación de café a la que llamó The Karen Coffee Company. Y aquella mujer valiente, que aprendió lenguas como el suaheli, y a la que los nativos llamaban La hermana leona, se ganó el afecto de todos ellos por su coraje y su buen corazón, y vivió en África una larga y cálida época de su vida que no habría de olvidar jamás.

La granja de Karen, a los pies de las colinas de Nging, era una de las plantaciones más grandes de Kenia.

Sobre todo, porque fue allí donde conoció al que sería el gran amor de su vida, el aventurero Dennis Finch Hutton, un británico afincado en Kenia, con el que aprendió que el amor verdadero, por efímero que sea, vale la pena vivirlo. Y lo vivió, lo disfrutó, lo atesoró, … hasta que se terminó. Su amor quedó enterrado en las ocres tierras de Kenia.

Su gran pasión: Dennys Finch-Hutton, el prototipo de aventurero inglés en tierras africanas.

Y esta extraordinaria mujer, autora de Siete cuentos góticos (1934), Memorias de Africa (1937), Los vengadores angélicos (1944), Cuentos de invierno (1942), o Sombras en la hierba (1960), no sólo dio nombre a sus historias. También acabó dando nombre a algo tan lejano e inaprensible como un asteroide (3318 Blixen), o a algo tan cercano y accesible como una rosa, la “Karen Blixen”, de color blanco y deliciosa fragancia.

Hay vidas que merecen la pena ser contadas, pensadas, y escritas.




9 comentarios:

Elio Milay dijo...

Y Meryl Streep Cáncer, y Sydney Pollack Cáncer, y Robert Redford Leo.

Mermaid Lullaby dijo...

Se me ocurre una idea:
Fletaremos un avión lleno de cangrejos sentimentales y leones apasionados y sobrevolaremos África mientras escuchamos a Barry y a Mozart. Y aterrizaremos junto a cualquier río en plena sabana para lavarnos el pelo unos a otros con calma africana mientras escuchamos el murmullo del agua.

Llevo soñando con hacer eso desde la primera vez que vi la película.

Lili.- dijo...

Y los pecesitos dónde nos quedamos? Nuestra intuición nos dice que quizás cangrejos y leones no hayan pensado en nuestra compañía, sin embargo estamos ahí presentes...
Hermosa historia traés Sirena. Desconocía tanto entretelón. Una vida apasionada merece ser contada con pasión.
Te dejo un beso grande.-

Mermaid Lullaby dijo...

Ya te puedes imaginar cómo me gustan a mí los peces, yo que soy criatura de agua!
Montaremos un acuario en el avión para que nuestros amigos los sensibles pececitos no se sientan discriminados, y nos puedan acompañar en nuestro apasionante viaje sobre África. Eso sería todavía mejor!

Juls~ dijo...

Interesting story and tribute~

{xoxo} Juls~

Graciela dijo...

Hola Mermaid; esta es una mis películas favoritas. Me enamoré de esta pareja, de la historia, de la valentía de esta mujer ( no sabía lo de la flor ni hubiera imaginado nunca lo del asteroide). Me quedó grabada una frase de este personaje aventurero y solitario que protagonizó R. Redford, quien para confesarle su amor, le dice que ella había conseguido que él ya no disfrutara su soledad como antes acostumbraba.
También inolvidable fue la escena en que una pareja de leones viene a descansar en el lugar donde él queda enterrado.
En fin, este es romanticismo del
bueno, no empalagoso, la volvería a ver cien veces y no me cansaría...
Me alegro de que la recordaras aquí. Lo mismo me pasó hace pocos días con Barry Lyndon, otra de mis favoritas, que Elio le dedicó un post.
A veces pienso que todas estos gustos coincidentes, hacen que visitemos nuestros blogs y cerremos un círculo invisible que de algún modo nos une a muchos...

Mermaid Lullaby dijo...

Buena frase. A fin y al cabo, el amor de pareja es exactamente eso, no? Yo lo entiendo muy bien, porque soy de esas personas que disfrutan mucho de su soledad. Para cambiarla por compañía, ésta debe merecerlo realmente. Y con los años, cada vez soy más exigente con respecto a eso.

Es cierto lo del círculo invisible. Poco a poco, en el inmenso universo de los blogs, vamos realizando una selección casi instintiva. Y a veces es sorprendente hasta qué punto los "supervivientes" estamos en la misma onda.

Yahaira dijo...

Me has hecho recordar toda la película y casi me pongo a llorar de nuevo.

Sabes? Es una de las mejores historias que he leído.

La película no me canso de verla.

Siempre recordaré esa escena, cuando ella dice y nunca fue mío. Se retira con la tierra entre sus manos.

Es divina.

ejoyolugo@gmail.com dijo...

Donde puedo bajar el libro... La pela me fascinó tanto que ahora quiero leer el libro de la baronesa.... Un abrazo...