"Los diccionarios recogen que “amable” en su primera acepción significa “digno de ser amado”. Puede sorprender pero tiene mucho sentido.
Como denota su raíz (amar), lo amable es lo que merece o inspira amor, igual que lo agradable produce agrado y lo servible puede servir. ¿Qué mejor definición para las personas que demuestran interés por los demás y que desean ayudarles, aunque sea modestamente? Uno se siente inclinado a amarlas.
Vivimos en un mundo cómodo, muy atento a las necesidades materiales, pero a menudo falto de calidez, comprensión, generosidad. Se echan de menos personas de buen trato que demuestren que su interlocutor les importa, incluso si lo acaban de conocer. Da alegría encontrarse con alguien que manifiesta verdadero interés al escuchar y mirar a los ojos, que está dispuesto a echar una mano y no escatima afecto.
La cordialidad, las palabras y expresiones afables de las personas familiares o anónimas con las que uno se va cruzando a lo largo del día son las que marcan en gran medida el color y la música de la vida, y tienen la capacidad de cambiar nuestro humor incluso en las peores circunstancias.
Descubrir el auténtico regalo que son las personas amables invita también a convertirse en una de ellas. No faltan oportunidades para cultivar la amabilidad en lo cotidiano, con los demás y con uno mismo. Gestos muy simples, como sonreír al saludar, determinan el modo en que nos relacionamos y la respuesta positiva que probablemente obtendremos. No se trata sólo de ser educado y cumplir las normas (no molestar, respetar al otro…) sino de ir un poco más allá e intentar ayudar, sentir empatía, dar cariño. Aristóteles, en su Ética Nicomáquea incluyó la amabilidad entre las virtudes morales que definen al hombre bueno.
Puede ser un principio desde el que dirigir la vida: tener en cuenta a quien se tiene al lado, ocuparse de él. El Dalai Lama dice que su religión es la amabilidad. Tal vez la auténtica espiritualidad consiste sobre todo en esa disposición atenta y comprensiva."
Yvette Moya-Angeler
Revista Cuerpomente nº 208







