jueves, 18 de marzo de 2010

Día del Padre.

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Lee esta excelente reflexión sobre el Día del Padre en "El Blog alternativo".


EL PADRE

Héctor Gagliardi

Oye negra, ¿te puedo hablar?
Ya los chicos se han dormido,
así que deja el tejido,que después te equivocas.

Hoy te quiero preguntar,
por qué motivo las madres amenazan a sus hijos
con ese estribillo fijo de ¡Ah, cuando venga tu padre!

Y con tu padre de aquí y con tu padre de allá
resulta de que al final al verme llegar a mí
lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados.
Y yo, que vengo cansado de trabajar todo el día,
recibo de bienvenida una lista de acusados.

Tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme,
igual que hacía mi padre al escuchar a su vieja.
Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal,
que en medio del temporal se erigía en defensora,
lo mismo que tú ahora, que siempre me dejas mal.

Si los perdono, ¡qué ejemplo! ¡es así como los educas!
Si los castigo, ¡no tienes sentimientos!

A mí, a mí que llegué contento y no tuve más remedio
que poner cara de serio
y escuchar tu letanía.

A mí, a mí que me paso el día
pensando en jugar con ellos,
yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo,
de la gente, y de todo lo que pasa.

Los hijos son la esperanza
y el porqué de nuestras vidas.

Por eso nunca les digas ¡ah, cuando venga tu padre!

No quiero encontrar culpables,
quiero encontrar alegría.
Que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre,
que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo.

Él llegaba y te aseguro que se acababan las risas.
Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo
lo miraba compungido presintiendo una paliza,
y el pobre que me entendía, sacudiendo la cabeza,
escuchaba con tristeza lo que mi madre decía,
y que él, y que él de sobra sabía.

Que con éste no se puede, que me pinta las paredes que trajo las suelas rotas, que la calle, la pelota
que me saca canas verdes
¡a la cama sin cenar! Aburrido me ordenaba,
mi madre me consolaba y yo, yo lo culpaba a él
a él que había llegado recién de trabajar, cansado
y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras.
Los hijos nunca analizan el sentimiento del padre,
porque el brillo de la madre es tan fuerte que lo eclipsa,
sólo le hacemos justicia cuando nos toca vivir
a nosotros su problema.

Ay, si mi padre viviera ¡qué recién lo comprendo!
Y por qué nunca me dijo lo mucho que me quería.
Si hoy yo sé cuanto sufría al ver enfermo a su hijo,
por qué me miraba fijo el primer pantalón largo,
y sé que hasta me habrá besado cuando yo
estaba dormido.

Hoy que todo lo comprendo,
por qué no estás a mi lado,
por qué no estás ahora para besarte bien fuerte,
viejo lindo,
y ofrecerte mi cariño a todas horas.
Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón,
porque te pide perdón pensando en aquellos días
en que ciego no veía que eras puro corazón.
Déjame negra que llore, es tan lindo desahogarse.

En fin, veamos, veamos qué hacen nuestros
futuros señores. Mira esos pantalones,
tápale un poco a la nena.
Si, si ya sé, no me lo digas.
Hoy se fué a la calle sola.
Acuéstate rezongona, mañana, mañana será otro día.



¡FELIZ DÍA DEL PADRE!



4 comentarios:

Mª José dijo...

Se me aguarón los ojillos
Preciosa entrada
Besos de colores

Yahaira Valverde dijo...

Qué alegría que hayas puesto este post. Ya sé a quien dedicaré un mandala el día de hoy. Gracias Mermaid. Muy bonito el poema, no lo conocía.

Gracias por compartir. Un beso

M.D.Meridio dijo...

Gracias Mermaid por esta dedicatoria a los papis. Me consta que el tuyo fue un gran hombre y mejor padre, y que hoy lo recordarás emocionada, como tantos días. El mío era una de las personas más buenas que he conocido; y yo, sólo espero que mis hijos digan… que fui un buen padre.

Graciela dijo...

Hermoso texto del poeta tanguero, muy emotivo y cierto.
Aprovecho a saludar desde aquí a los papis cercanos a este blog!
(En Argentina se festeja recién en junio.)
Muchas Felicidades!