martes, 3 de abril de 2007

del MATRIMONIO



Hace poco leí un artículo de Antonio Gala acerca del matrimonio. Me interesó desde el principio y estuve muy de acuerdo con Gala hasta el final. Me parece una reflexión profunda e interesante acerca del matrimonio. He aquí un pequeño resumen:


"Que el matrimonio sea indisoluble es algo que ni la misma Iglesia cree, después de tantas confusas -o inequívocas- declaraciones de nulidad compradas. Pero sí "llega a ser" indisoluble cuando, por razones casi imperceptibles, no vale la pena ya disolverlo. No sólo porque la edad haga difícil mirar hacia otros ojos, sino porque se ha producido un equilibrio de compensaciones que, de un modo sutil, nos gratifica.
El amor es eterno mientras dura, eterno y de cristal, porque nace como si fuera a durar siempre. Pero somos nosotros los que lo hacemos durar: nuestro comportamiento y nuestra comprensión. Para que subsista no basta con estar enamorado, ni significa nada "estar enamorados del amor".
Cuando se intenta comprender al cónyuge, que no es nunca lo que parece, o se avanza hacia él sin conocernos a nosotros mismos, o disfrazándonos (incluso por amor, a veces, para mejorar ante él), la pareja llega a la conclusión de que ya no hay dos allí, sino una multitud que, en lugar de quitarnos la soledad, la multiplica.
Para que sobreviva el amor- y el matrimonio- se precisa aceptar por ambas partes las carencias, las sombras, lo que huye como arena entre los dedos, el misterio del "otro", sus secretos que han de ser incorporados y no abolidos. En una palabra, transformar el ser soñado en uno próximo y real. A pertir de él tendrá que levantarse toda la vida nueva. Porque sólo desde la libertad y la verdad es posible el amor. Quizá el dolor no pueda evitarse, pero en su torno, como una yedra, crecerá el innegable amor. No de cine, ni de telenovela, ni de ranchera empalagosa, ni de consejería sentimental...
El amor, para ser una fiesta, se fabricará piedra a piedra y hora a hora. Siempre, claro, que valga la pena. Porque habrá pena: la de la dedicación, la de la entrega, la de acercarse con dificultad al "otro", ese ser misterioso nunca definitivamente conquistado que es el hombre o la mujer que amamos."