jueves, 26 de julio de 2007

Santa Ana

Santa Ana, la Virgen y el Niño. Leonardo da Vinci.
Hoy, 26 de julio, es el día de mi Santo. Los Santos están bien porque con frecuencia nos ayudan a recordar a personas que apreciamos. Cogemos el teléfono, las felicitamos y aprovechamos para "ponernos al día". Aunque sólo sea para eso, celebrar el día del Santo vale la pena. En realidad, cualquier cosa que sirva para recordarnos que el día en que vivimos es especial, vale la pena. Cada uno de los días que vivimos debería celebrarse. El problema es que no siempre encontramos un motivo evidente para hacerlo.
Hay mucha gente que sabe que hoy es el día de Santa Ana, por lo que mi teléfono no para de sonar desde primera hora de la mañana. Muchas gracias a todos una vez más y felicidades a todas las Anas.

Según una antigua tradición, que arranca del siglo II, Santa Ana fue la madre de la Virgen María, y por lo tanto la abuela de Jesús. Ana (o Hannah) significa en hebreo "gracia".
Todo lo que se conoce de ella, incluso su nombre, procede de los evangelios apócrifos. Los escritos llamados "apócrifos" no fueron aceptados por la Iglesia como parte de las Sagradas Escrituras porque contienen muchos datos que no son fiables, pero sí contienen algunos datos históricos.
La historia sería la siguiente: En Nazaret vivían Joaquín y Ana, una pareja rica y piadosa pero que no tenía hijos. Cuando en una fiesta Joaquín se presentó para ofrecer sacrificio en el Templo, fue rechazado, bajo el pretexto de que hombres sin descendencia no eran dignos de ser admitidos. Joaquín, cargado de pena, no volvió a su casa sino que se fue a las montañas a presentarse ante Dios en soledad. También Ana, habiendo conocido la razón de la prolongada ausencia de su esposo, clamó al Señor pidiéndole que retirase de ella la maldición de la esterilidad y prometiéndole dedicar su descendencia a Su servicio.
Sus oraciones fueron escuchadas; un ángel visitó a Ana y le dijo: "Ana, el Señor ha mirado tus lágrimas; concebirás y darás a luz y el fruto de tu vientre será bendecido por todo el mundo". El ángel hizo la misma promesa a Joaquín, quién volvió a donde su esposa. Ana dio a luz una hija a quien llamó Miriam (María).
Santa Ana es patrona de las mujeres en parto. También es patrona de los mineros.