domingo, 30 de septiembre de 2007

"Presente" significa "regalo".

La semana pasada, nos dimos un buen susto: Elías tuvo un accidente. Aunque en principio fue muy aparatoso y tuvimos que pasar por el hospital y por un período de 24 horas de exhaustiva observación, al final, por suerte, para Elías todo ha acabado con unos rascones bastante aparatosos y nada más. Pero a mí, esto me ha dejado con una sensación agridulce difícil de describir. Por un lado, soy más consciente de la absoluta fragilidad de la vida. Por otro lado, tengo ganas de dar gracias porque el susto inicial no ha ido a más. Así que hoy tengo que agradecer el regalo de la vida.

Es curioso que la palabra "presente" signifique "regalo", tanto en inglés ("present") como en español. Es cierto. El milagro del instante exige dejar de lado proyecciones de pasado y futuro para ocuparnos de lo que está sucediendo donde estamos y en el momento que estamos. Sólo anclándonos en el aquí y ahora podremos gozar de esa visión lúcida.

El escritor Robert Brault dijo en una ocasión: "Disfruta de las pequeñas cosas, porque tal vez un día vuelvas la vista atrás y te des cuenta de que eran las cosas grandes."

La normalidad está colmada de pequeños milagros cotidianos, que no por ser pequeños son menos valiosos. Tras una enfermedad o un accidente lo vemos más claro que nunca: lo sublime anida en todas partes si somos capaces de desempolvar nuestros sentidos y vivir cada instante como si fuera el último.

Dice Hellen Keller. "Utiliza los ojos como si mañana tuvieras que quedarte ciego... Escucha la música de las voces, el canto del pájaro, las poderosas notas de una orquesta, como si mañana tuvieras que quedarte sordo. Toca cada objeto como si el sentido del tacto fuera a fallarte mañana. Huele el aroma de las flores, saborea cada bocado, como si mañana no pudieras oler ni saborear otra vez."

Definitivamente, el paraíso no se encuentra en el reino de los cielos, sino en esta misma tierra, donde nos es entregado en pequeñas porciones.

2 comentarios:

Lolobach dijo...

Es verdad que cuando hay un accidente o una enfermedad de alguien cercano es cuando más valoramos las pequeñas cosas, y a partir de ese momento nos proponemos vivir más y mejor cada segundo. Creo que es la mejor filosofía de vida.
A mí también me gusta disfrutar de las pequeñas cosas, a lo largo de la vida son las que en más ocasiones se presentan, y gracias a éstas me han dado la oportunidad otras veces de vivir a tope grandes momentos. En la película de Amelí narra como sus personajes disfrutan metiendo la mano en un saco de lentejas o limpiando minuciosamente una caja de herramientas o haciendo rebotar una piedra en un lago. Pues entre otros, uno de mis pequeños momentos es abrir tu blog y sentirme capaz o inspirado para poder hacerte algún comentario de tu último artículo. He encontrado una nueva forma de expresión y disfrute. Me encanta hacerlo. De verdad. Créeme.

Aurea dijo...

Me gustaría aportar otra frase escueta pero no por ello menos valiosa: "La vida solo se puede comprender mirando hacia atrás, pero solo se puede vivir mirando hacia adelante" Kierkegaad.Un besito