sábado, 15 de noviembre de 2008

Tras Obama, otro rostro para la esperanza.

Özdemir, el primer apellido turco al frente de un partido alemán
Recojo aquí una noticia aparecida hoy mismo, que me hace sentirme especialmente orgullosa de Alemania, un país con el que, como sabéis, mantengo desde mis ya lejanos años en el Colegio Alemán de Valencia, una estrecha relación tanto profesional como personal: de admiración en muchos aspectos, y sobre todo de amistad y de cariño.
El eurodiputado germano-turco Cem Özdemir fue elegido hoy presidente de los Verdes, partido nacido en los 80 como movimiento ecopacifista, que se convirtió así en la primera fuerza parlamentaria alemana liderada por un hijo de inmigrantes.
Özdemir tomará el relevo a Reinhard Bütikofer, quien se despidió tras seis años en el cargo, y de acuerdo a la tradición de cúpula bicéfala de los Verdes compartirá su jefatura con Claudia Roth.
La carrera de este hijo de un matrimonio turco, de 42 años y símbolo de la generación germano-turca que ha encontrado el camino a la integración, tomó tintes históricos al convertirse en primer diputado de ese origen del Bundestag (parlamento federal), en 1994.
Özdemir no es ni de lejos un Barack Obama, pero sí se permitió lanzar un guiño a ese electorado, al preguntarse en voz alta, en un programa radiofónico, por qué no iba a haber algún día una canciller "llamada Anastasia o Ayse", como si la lucha común ahora fuera ver a una mujer de origen extranjero en el poder de Alemania.
Hoy dio un paso más en su papel de estandarte de las aspiraciones de los ciudadanos de Alemania de origen extranjero -ocho millones- a conquistar su parcela en la vida política del país donde viven.
Los Verdes se apuntaron con ello una muesca más en su currículum de fuerza dispuesta a romper esquemas.
Conozco la problemática germano-turca desde hace años, y os aseguro que esta noticia me parece un auténtico milagro. Tanto que no puedo evitar relacionarla con la elección de Obama en EEUU y me hace creer firmemente que la posibilidad de legar a nuestros hijos un mundo mejor, en el que el ser humano no sea considerado extranjero, diferente o inferior al resto en ningún rincón del mundo, está dejando de ser un sueño...