domingo, 8 de febrero de 2009

ALFONSINA Y EL MAR

El sábado 22 de octubre de 1938, una mujer -46 años- deambula en Buenos Aires hacia la estación de trenes, saca un billete, sólo de ida, para Mar del Plata, y una vez allí se instala en una modesta pensión. Está enferma, cansada y anhela la muerte como una liberación. Allí, ocupa largas horas en repasar su vida. En la última tarde de su vida va al correo y envía su último poema "Voy a dormir" al periódico en el que publica su obra regularmente. Luego redacta una carta a su único hijo, Alejandro, de 26 años. A la una de la noche sale y va hacia el mar. Sus biógrafos aseguran que saltó al agua desde una escollera. El mito, sin embargo, más poético y más lleno de espíritu, dice que se internó lentamente en el mar. Horas más tarde, dos jóvenes obreros que paseaban por la playa La Perla encontraron su cuerpo. Era Alfonsina Storni, una de las más importantes poetas del siglo.

Alfonsina Storni era géminis, comotantos otros grandes poetas y maestros de la plabra. Dijo alguna vez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo».

Nació en un cantón de la Suiza italiana. Su familia se estableció en San Juan y más tarde, en 1901, se mudan a Rosario, Argentina.
Cuando Alfonsina tiene diez años, el negocio familiar es el "Café suizo", donde la niña lava platos y sirve las mesas. Alfonsina, que no para de escribir poemas, trabaja más tarde como cocinera y obrera de un taller de gorras. Se dedica también un poco al teatro, y termina por hacerse maestra.
A los 19 años ya escribe, recita, y publica en revistas. Y entonces, el amor. Dicen que de una velada literaria en Santa Fe Alfonsina obtuvo un romance y del romance obtuvo un hijo. Madre soltera y feminista, se traslada a Buenos Aires, y defiende a ultranza los derechos de la mujer.

"Bien pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna... Ah, bien pudiera ser...
A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo."

En el verano del 1935, supo la temible noticia: tenía cáncer de mama. Fue operada, pero el cáncer continuó. Pasó depresiones. Desde entonces llama al mar en sus poemas y habla del abrazo de la mar y de la casa de cristal que la espera allá en el fondo, en la avenida de las madréporas. Alfonsina le ruega al mar, su cólera, su fiereza:

"Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
"Piedad, piedad para el que más ofenda".
Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza."

Al fin, el mar quiso acogerla. Y, en el lugar donde bajó dispuesta a todo aquella noche, hay una estatua en su honor, que mira el mar.

Alfonsina Storni quedó inmortalizada en la canción "Alfonsina y el mar", de Luna y Ramírez:
"Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda.
Un sendero solo de penas mudas
llegó hasta la espuma."



3 comentarios:

Carpe Diem dijo...

Que triste historia la de Alfonsina y que bonitos poemas. Parecen estar escritos para tu blog.

Mermaid Lullaby dijo...

Espero que el blog no te resulte triste. Supongo que lo que sí es muy del blog es el tema marino. Es verdad: la historia de Alfonsina parece sacada de un manual romántico. Me fascina esta mujer y su poesía. Y este video tan marino parece hecho adrede para el Mermaid. Cualquier día, al abrir el blog, os salta un pececito encima.

Carpe Diem dijo...

Por supuesto que por el tema marino. Tu blog es cualquier cosa menos triste. Y al contrario de lo que le pasa a Alfonsina,dan ganas de vivir, de soñar, de amar, de abrazar...de cantar, bueno yo mejor que no cante, que mi voz es una mezcla de Sabina y la niña de El Exorcista y podría agrabar el cambio climático.