jueves, 5 de marzo de 2009

Percibir la belleza.

"Uno de los misterios del mundo es su belleza. Aunque pueda parecer superflua tiene la capacidad de traspasarnos y recordarnos el enigma de nuestra alma sensible. San Agustín la definió como el encuentro entre el esplendor del cosmos y la interioridad de un ser. No podemos saber si la belleza existe por sí misma, pero da la impresión de que no cobra pleno sentido hasta que la percibimos, hasta que respondemos a su llamada.

Basta con poner un poco de cuidado en la mirada: la belleza está en todas partes, insistente, penetrante. No sólo en las formas y colores, mucho menos en la perfección, sino más bien en la cualidad esencial de las cosas, en su sabor, en su perfume, su resonancia, en lo que es inaprensible y constituye su naturaleza íntima: un instante de luz que se extingue en la tarde, un bebé sonriendo, el eco de una risa que reverbera en la noche...

La belleza nos alimenta y nos eleva. En momentos duros, incluso nos salva, como una forma de delicadeza que dulcifica la vida. A veces simplemente se nos revela, muda, sin que tengamos que hacer nada: está ahí, para nosotros, como un regalo inesperado, un mensaje cifrado que nos reconcilia con el mundo y, por ende, con nosotros mismos. En esos momentos de emoción secreta, a veces de éxtasis, el alma se hacer oír.

En otras ocasiones la belleza es más esquiva, mucho menos evidente, y hay que saber desvelarla aguzando la sensibilidad. Uno ha de estar dispuesto a verla alrededor, acogiéndola más que cogiéndola. Porque está afuera pero también en uno, en la cualidad de la mirada. Hay que vivir atento a descubrir la belleza en los detalles, en los gestos, en lo profundamente humano, en las bellísimas personas.

Nuestro sentido de la belleza está a menudo tan embotado que corremos el riesgo de perdernos lo mejor. Aunque sea fugaz, no hay que dejar pasar la oportunidad de contemplarla, de recibir ese saludo amable con el que el mundo nos entrega su gracia y, por un instante, un atisbo de eternidad."

Yvette Moya-Angeler
Cuerpomente nº202

2 comentarios:

Carpe Diem dijo...

Espero no estropear este precioso artículo sobre la belleza con mi modesto comentario. A mi me gustan las cosas bellas, por eso, estoy enganchado a tu blog, que está lleno de cosas bellas mires por donde mires. Las poesías, la música, las bellas imágenes y como cuentas las cosas, con esa sensibilidad y delicadeza.

No sé si tendrá algo que ver, pero el otro día pude leer una noticia sobre un estudio sobre la percepción de la belleza entre hombres y mujeres. Los resultados de los investigadores revelaban que los impulsos de los estímulos estéticos afecta sólo al hemisferio derecho en el caso de los hombres y a los dos hemisferios en el de las mujeres. Así nuestro cerebro percibe la belleza de manera distinta a vosotras.
Nuestro cerebro es más simple. Siempre pensando en lo mismo…

Eso explica muchas cosas, por ejemplo que nunca encuentro algo a dos centímetros dentro de la nevera pero te puedo dibujar el recorrido del Paris-Dakar en una servilleta de bar.
Así somos los hombres, aunque… yo si percibo la belleza en este blog. ¿Estaré enfermo?
Besos.

JULS~ dijo...

Intriguing photo of the woman and elephant ... the patina is mesmerizing!