lunes, 20 de abril de 2009

Un sol.

La Alhambra. Cielorraso.


UN SOL

Mi corazón es como un dios sin lengua,
Mudo se está a la espera del milagro,
He amado mucho, todo amor fue magro,
Que todo amor lo conocí con mengua.

He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
Pero yo espero algún amor natura
Capaz de renovarme y redimirme.

Amor que fructifique mi desierto
Y me haga brotar ramas sensitivas,
Soy una selva de raíces vivas,
Sólo el follaje suele estarse muerto.

¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
Vulgar estorbo, pálido follaje
Distinto al tronco fiel que lo alimenta.

¿En dónde está el espíritu sombrío
De cuya opacidad brote la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
Yo seré incontenible como un río.

¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida...
Hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.


Meira Delmar

3 comentarios:

Yahaira Valverde dijo...

Estimada mermaid:

Precioso poema que nos traes, Últimamente estoy leyendo poesía, tengo un librito muy antiguo el cual acompaña mi paseo de casa a mi centro de estudios. Sueño entre las letras de Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Octavio Paz...Quisiera acaparar todas sus letras en un instante y planear un verso.
Gracias por compartir tu mundo. Un abrazo.

Yahaira Valverde dijo...

Me llevo este poema y lo colocaré en el mandala hecho al cual pusiste el nombre.

Mermaid Lullaby dijo...

Buena idea.
Qué a gustito van a estar ellos dos, ahí, tan pegaditos... uno brillando (el tesoro) y el otro suspirando (el poema, como todos los poemas).

Ay, la poesía! Qué haríamos ella, Yahaira? Qué mundo tan soso sería el nuestro...