domingo, 28 de junio de 2009

Los pies en la tierra.

11 comentarios:

Mermaid Lullaby dijo...

Así es, Mafaldita; por eso a la Sirena le gusta tanto columpiarse, y subir tan alto como puede...

Lili.- dijo...

Quizás mi querida, y solo quizás, podemos poner nosotros la diversión "acá abajo"...
Quizás, y solo quizás,no debemos esperar magia del afuera sino atrevernos a generarla...
Quizás, y solo quizás, Mafalda sienta eso porque es una niñita. Y cuando crezca pueda descubrir diversión en otros juegos, quizás un poco más serios...
Quizás, querida Sirena, no debas entristecer por crecer, sino poner manos a la obra y transformar tu realidad... :0)
Un beso grande, desde la Bahia.-

E.G.M. dijo...

Te va al pelo. Muy típico tuyo, eso de ir volando y poner de vez en cuando los pies en la tierra. Pero cuando los pones, ¡los pones!!!

Quiero ver 500 más. Como mínimo. Molts besets.

Mermaid Lullaby dijo...

En eso estamos, querida Lili: intentando poner un poco de magia en cada segundo de esta vida. Y viendo cómo podemos divertirnos a pesar de los pesares...
Tú y tus sabios consejos, una vez más. Gracias, guapa.

Mermaid Lullaby dijo...

Y tú que lo veas (y lo leas, y lo escuches...), amigo. Gracias.

Elio Milay dijo...

En Cantabria Acoge yo repartí peluches entre niños inmigrantes. Muchos era el primer juguete que tenían. Los ojos de ilusión que ponían eran mi diversión, a pesar de estar haciendo aquello por tener más que nunca mis pies en la tierra.

Compréndeme por la crítica que hice. No era un ataque personal. Sencillamente era la constatación de algo que a mí no me parece bien.

Diría lo mismo si viera la foto de un señor gordo rodeado de lujo, dinero y manjares. Que me dijera que es padrino de un niño de Senegal, me serviría de poco al comparar esa foto con las de los niños de Senegal...

Y siento estar volviéndome tan Pepito Grillo, pero es que la frivolidad empieza a apestarme tanto en Internet como la Dinamarca de Hamlet.

Me gustó Mafalda. Muy descriptivo del estado psicológico de quien debería no evadirse, pero lo prefiere por relajación egoísta infantil.

Pienso que un término medio estaría bien. Divertirse, sin dejar de lado el compromiso. Unir ambas cosas puede hacerse sin necesidad de resultar amargo. Mira Gila cómo criticaba la guerra. Su efecto catártico era mayor que el de cualquier sermón. Hacia esa dinámica me dirijo yo...

La diversión hace entretenidos la ética, la crítica y el compromiso. Y la ética hace que el entretenimiento no sea frívolo, amoral ni egoísta.

Base moral y conciencia yo tengo. Lo que no sé es si tengo suficiente inteligencia y sentido del humor.

Releeré más a Mafalda...

Graciela dijo...

Hola Mermaid!
Por aquí con las elecciones no me quedó más alternativa que poner los pies en la tierra y claro que allí se acaba la diversión!
Incluso viendo los festejos del partido ganador me deprimí un poco: en un país casi en emergencia sanitaria por la gripe porcina, muchos pobres y desocupados, inseguridad, etc...no entiendo como se puede festejar con bailes, música a todo volumen,
fiesta de espuma, todo como en club nocturno de adolescentes. No sé si yo también he perdido el sentido del humor. Creo que los políticos han perdido la noción de la realidad, definitivamente viven en una burbuja.
Por lo menos, cuando entro a mi taller y retomo la pintura, es como si me subiera un rato al columpio de Mafalda.

Mermaid Lullaby dijo...

Elio: No es la crítica lo que me molesta. Más bien al contrario: agradezco el debate. Pero soy hipersensible a las formas.

En cuanto a ese "término medio" del que hablas: Yo mantengo un compromiso implícito de amor a la vida con mi blog, porque me empeño en mostrar la belleza de las cosas. No porque sea una ilusa y no vea lo que hay allá afuera. Precisamente porque soy muy consciente, intento compensar. Así, mantengo e intento transmitir que a pesar de todo, el ser humano y la vida valen la pena.

Mermaid Lullaby dijo...

Qué suerte, Graciela, que tengas un columpio esperándote en tu taller.
No sabes cómo te entiendo! Mi taller es, por ejemplo, cualquier espacio en el que se mueva mi hija, o este blog, o la poesía, o el mar, o la pintura... Ando siempre como loca buscando columpios aquí y allá!

Elio Milay dijo...

No hay nada que debatir. La realidad es como es, no tiene vuelta de hoja. Cien niños no tiene ni un peluche y una niña tiene cien peluches. Ahí no hay absolutamente nada que debatir. Y a quien le moleste la evidenciación de realidades así, que haga como el avestruz.

En realidad, la mayoría de blogs son como agujeros de avestruz. El autor o la autora mete la cabeza y se convence a sí mismo de que todo es bellísimo. Cuando sacamos la cabeza del agujero, es como cuando Mafalda pone los pies en el suelo. Rápidamente sentimos la nostalgia del columpio.

Es decir, la nostalgia de la evasión.

Los alcohólicos hacen lo mismo. Sólo que vez de un blog, utilizan droga líquida...

Mermaid Lullaby dijo...

Bueno, pues a partir de ahora, si te parece bien, empezaré a amargarme porque estoy criando a una niña feliz que tiene peluches, porque llevo 15 años enviando una cantidad miserable de dinero a la India, porque tengo un blog para evadirme, y por cientos de cosas más. Y seré una desgraciada consciente de que yo sola no puedo arreglar el mundo. Lo cual es totalmente cierto por muchos peluches que envíe a Anantapur.

Igual entonces dejo este blog tan inútil, que sólo sirve como guarida de avestruces cobardes, y me paso directamente al alcohol.