sábado, 5 de junio de 2010

La felicidad de una sonrisa.


¿Cómo explicarías el color azul del mar en calma a un ciego de nacimiento? ¿Y la música de Mozart a quien no ha oído nunca?

¿Cómo puede una madre explicar la mirada de amor y la sonrisa de su hijo? ¿Sabes de algo con lo que las puedas comparar?

Si yo estuviera obligada a desprenderme de todas las imágenes que habitan en mi memoria, y sólo pudiera quedarme con una de ellas, probablemente elegiría la de mis hijos, con pocos meses, sonriéndome mientras mamaban de mi pecho. Al hacerlo, la leche se derramaba por las comisuras de sus labios. El milagro de la leche materna y el milagro de un hijo. La generosidad sin límites de la vida y la naturaleza. Aquella felicidad es difícilmente comparable a ninguna otra.

Las madres nostálgicas, como yo, sentiréis que una sonrisa tierna os aflora cuando veáis estas imágenes. Seguro que os traerán dulces recuerdos...


Jonathan escucha por primera vez a su madre, tras un implante coclear.





El oído humano es un sistema de órganos que, en su conjunto, tiene la misión captar, codificar y transferir al cerebro la información sonora que emana en la naturaleza. El sistema auditivo está constituido mediante la unión de tres partes diferentes especializados: el oído externo, el oído medio y el oído interno. En este último es dónde se coloca el implante coclear.

El Implante Coclear es un producto sanitario implantable de alta tecnología y precisión encaminado a restablecer la audición de aquellas personas que padezcan sordera causada por la destrucción de las células ciliadas de la cóclea, estimulando mediante señales eléctricas directamente a las células ganglionares (nervio auditivo) encargadas de transmitir la información codificada al cerebro. Hay que recordar que, al ser una prótesis, no cura definitivamente la sordera.

Fuente: Wikipedia

5 comentarios:

Joy dijo...

Quéeee ternuuuuura, Ana....!

Me ha encantado esa complicidad renacida entre madre e hijo, gracias a la vibración por fin sentida...

Coincido en que el amamantamiento es uno de los mayores placeres y momentos que la Vida puede regalarnos!

Nunca olvidaré esas miradas sonrientes entre amb@s, sin nada más que el momento y el amor...

Y como un baile en mi corazón, la primera lactancia de mi hija pequeña, recién venida al mundo, con sus enormes ojos mirándome y reconociéndome mientras nos llevaban camino a la habitación!

Gracias querida Ana por traer esos momentos Aquí Ahora, y un beso muy fuerte!

Graciela dijo...

Qué hermosa y dulce sonrisa la del bebé! Y qué enorme felicidad la de su madre al poder comunicarse con él, ahora además, a través del sonido!
Creo que esa complicidad es algo maravilloso!
Yo no tuve la suerte de poder amamantar, si bien me sobraba la leche, porque los medicamentos que tomaba por mi alta presión, podían pasar a la leche y perjudicar al niño. Me fajaron y me la sacaron, fue triste y doloroso. Pero, lo que más me importaba era que el niño había nacido sano y ese era el milagro, pese al riesgo que corría como madre hipertensa. Pude disfrutar de sus grandes sonrisas, aún con mamadera.
Y supongo que mi gran amor fue el que lo protegió tanto como la leche materna.
Hace mucho tiempo que no recordaba todo esto, y la sonrisa de este bebé, me ha llevado a aquel momento. Si tuviera que volver a padecer todo de nuevo, sólo por tener a este músico a mi lado, volvería a hacerlo sin ninguna duda, como bien te lo imaginas!!!!
Un beso, amiga.

Portal del Temps dijo...

Ohhh!!! que bonito, que tierno y cuánto amor! Es precioso ver la mirada del niño tan atenta a la voz de la madre y lo feliz que le hace poderla escuchar; imagínalo, que descubrimiento más maravilloso! Ésto me ha recordado unas fotos que vi no hace mucho tiempo llamadas la mano de la esperanza, donde un bebé que está siendo operado dentro del útero materno saca la manita por un corte que le habían hecho en el útero a la madre y aguanta durante un período de tiempo el dedo del cirujano con su manita, era extraordinario.

ॐ Palabras Andantes dijo...

sin duda el amor madre-hijo es lo más maravilloso que se puede sentir y sólo lo sientes cuando eres mamá no hay nada comparable y no se puede explicar, simplemente sentirlo y vivirlo, lamentablemente al igual que Graciela no tuve la suerte de poder amamantar a mi bebé, él tenía demasiada hambre y yo casi nada de leche y a él no le era suficiente :( , nació con 3.850kg y con muuucha hambreee!! yo no soy una mujer que se diga de contextura gruesa, al contrario soy bajita y delgada ... pero todo esto no ha sido excusa para tener entre los dos una complicidad y un amor entrañable, en unos meses cumplirá dos añitos y cuando hablo de él o cuando le miro dormidito a mi lado, la que necesita babero soy yo!!! :o)

besos Sirena!!

Mermaid Lullaby dijo...

Sabía que os gustaría.
Ese sentimiento maternal que todas demostráis es uno de los mayores regalos que la naturaleza nos ha hecho a todas. Y una de las razones más poderosas para vivir y proteger la vida. Me hace recordar lo maravilloso que es ser mujer y madre.