jueves, 24 de marzo de 2011

Tú tendrás estrellas como nadie las ha tenido.


Hace unos años, recibí un regalo extraordinario, que he guardado siempre como un verdadero tesoro. Se trataba de una edición especial de "El Principito", publicada para conmemorar el cincuenta aniversario de su publicación.
En su primera parte, esta edición contiene un manuscrito con notas, bocetos y borradores del autor. Se trata de documentos únicos, que nos permiten conocer mucho más de cerca al escritor en el mismo momento de la creación de su obra. La escritura nerviosa, de trazos suaves y menudos de Saint-Exupéry, por ejemplo, parecen indicar que escribía con gran rapidez, pero a la vez los numerosos tachones nos hablan de muchas revisiones e intentos fallidos. También los dibujos son originales del autor, y muestran a veces personajes muy distintos a los que conocemos.
En cualquier caso, conocer más de cerca la evolución de uno de los libros favoritos del mundo entero, no deja de ser curioso y muy interesante.


Ayer volví a sacar El Principito de la estantería, después de mucho tiempo. Y el responsable es mi amigo Vicente. Hoy os traigo lo que Vicente publicó en su precioso blog "Perseguir las estrellas" (no le he pedido permiso, pero no creo que se enfade; de hecho, creo que nunca le he visto ni le veré enfadado...). Probablemente os emocione, igual que a mí.
Cómo me gustan los hombres sensibles, que no sólo lo son, sino que además no tienen reparos a la hora de mostrarlo al mundo.


"Hace unos días, como otras tantas tardes, estaba trasteando con Andreu en la cocina. A él le gusta subirse a una silla, ponerse a la altura del banco y ayudarme a hacer cosas. Un día hacemos pan y se amasa uno pequeñito, otro día corta los restos y pieles de las verduras que estoy preparando, añade sal o aceite a las cosas, exprime naranjas o echa los ingredientes en la thermomix, etc. Lo pasa en grande (aunque he de deciros que el ruido de la thermomix no le gusta nada). No recuerdo muy bien cómo comenzó la conversación pero me preguntó, como ya había hecho en otras ocasiones por su iaio Pepe. El caso es que en esta ocasión, no sé muy bien porqué, estaba especialmente interesado por saber dónde estaba. Andreu, por desgracia, no conoció a su iaio Pepe ya que murió unos años antes de que él naciera. Le dije, como lo había hecho antes, que su iaio Pepe estaba en una estrella, que se puso malito y murió y desde entonces estaba en una estrella. La primera vez me preguntó si tenía alas. Algo totalmente lógico en la maravillosa mente de un niño. Pensó, si está en una estrella, ha subido volando y si ha volado, evidentemente, tiene alas. Como pude le expliqué que no hacían falta alas para subir a las estrellas cuando uno muere. En esa ocasión la cosa quedó ahí. El otro día en la cocina, cuando volvió a interesarse por el asunto de la muerte, me pilló totalmente en fuera de juego. No supe qué decir y todavía se me iluminan los ojos al recordarlo. Volvió a insistir sobre el tema de estar en las estrellas. ¿y porqué se van allí?, ¿cómo suben? si los puedes ver, etc. Ya le había dicho en otras ocasiones que si mirabas las estrellas y cerrabas los ojos podías ver a la gente que quieres y que está allí. He de reconocer que no sé muy bien si mis explicaciones fueron acertadas o no o fueron un clásico entre las explicaciones a los hijos sobre la muerte, no lo sé. Creo que esto no te lo enseñan en ningún lado y actuas de la forma que crees más correcta. El caso es que la última pregunta que Andreu hizo fue - y tu papi ¿te vas a ir a una estrella? A ver cómo os explico esto sin que quede demasiado literario. Me dejó totalmente helado. Hoy, aún veo la cara de pena que puso cuando le dije que sí, que yo también iría a una estrella...- Pero papi, yo no quiero que tú te vayas a una estrella. Y, de verdad, casi se puso a llorar. Y yo también. No supe qué hacer ni qué decir. Después lloré (un poco sólo, eh?), sin que me viera, pensando en la cantidad de amor incondicional que tus hijos pueden darte. Como he comentado, la mente de un niño es maravillosa y también de una lógica aplastante. Nadie desea que se vaya a una estrella alguien que quieres. Recordando esto, me vinieron a la memoria algunos pasajes de El Principito, de la relación de los niños con los adultos, de la incompresión de éstos y del viaje que emprende. Y pensé que sería bonito, al igual que hizo El Principito de planeta en planeta, poder viajar de estrella en estrella y visitar a la gente que ya no está con nosotros."

A Pepe y su estrella
A Mª José y Ana


"- Las gentes tienen estrellas que no son las mismas. Para unos, los que viajan, las estrellas son guías. Para otros, no son más que lucecitas. Para otros, que son sabios, son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas no hablan. Tú tendrás estrellas como nadie las ha tenido.
- ¿Qué quieres decir?
- Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieran todas las estrellas. ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!"

El Principito, Cap. XXVI

9 comentarios:

Hotel Existencia dijo...

Tenías razón, es realmente emotivo.
En cuanto he leído la entrada, he ido a buscar mi ejemplar de El Principito. Hacía tiempo que no lo ojeaba, pero al final he recordado donde estaba lo que quería poner en este comentario:
"...nada en el universo sigue igual si en alguna parte, no se sabe dónde, un cordero que no conocemos se come o no una rosa...
Mirad al cielo y preguntaros. " ¿Se ha comido o no se ha comido el cordero la flor? y veréis como todo cambia...
¡Ninguna persona mayor comprenderá nunca que esto tenga tanta importancia!

Mermaid Lullaby dijo...

Fíjate lo que ha conseguido Vicente: que dos profes siempre escasas de tiempo, -tú y yo- hayamos sentido el mismo impulso, y hayamos rescatado de nuestra biblioteca el mismo libro, y le hayamos dedicado ambas un buen rato. Y seguro que las dos teníamos instalada en la cara la misma sonrisa durante todo ese tiempo.
Nada en el universo sigue igual si alguien crea con el corazón.

Visentorro dijo...

Pero Ana, cómo me voy enfadar. Es premio nadar con las sirenas y aparecer en tu maravilloso blog...
Ya me enseñarás ese precioso ejemplar de El Principito". A ver si nos vemos pronto.
Besicos

Mermaid Lullaby dijo...

Premio es que te pases por aquí y dejes un comentario! Nos vemos el 1 de abril en Kimpira, compartiendo "Slow Food", sin ir más lejos... Te llevaré el libro.
Besos para los cuatro!

inma valderas dijo...

¿Sabes que a mí también me regalaron esa edición especial del 50 aniversario?
Lo he sacado de su cajita a menudo para hojearlo y disfrutar, sobre todo, de esas páginas inéditas. También para que lo vieran mis niños, ellos conocen el comienzo, les divierte la historia del elefante dentro de la boa. Se lo reservo para que lo disfruten cuando puedan entenderlo mejor.

Qué bonito el relato que hace tu amigo Vicente de la conversación con su hijo! Ese es el tipo de tesoro que yo guardaría de mi padre.

Quería poner también un fragmento del libro, pero me ha hecho gracia comprobar que es exactamente el que ya había elegido mi tocaya. Hay mil frases que se pueden poner, pero siempre leo esas palabras finales con un nudillo en la garganta.

Un beso grande

Cronopias dijo...

¡Vaya! Yo también tengo ese libro.Se lo regalaron a mi hija Sara cuando era niña. Es una edición fantástica.
Emotivo el texto de tu amigo. Muy hermoso también.
El 29 de marzo hará ya dos años que mi padre falleció. Desde entonces yo también miro las estrellas de otra manera.
Besos, Ana.

Mermaid Lullaby dijo...

Inma: Tienes mucha razón. Si nuestros padres escribieran este tipo de relatos sobre nuestra niñez, nos dejarían una herencia muy valiosa. Hace años que yo también escribo sobre mis hijos. No creo que les deje millones de euros en herencia, pero al menos les quedará una herencia literaria y de cariño.

¡Pero qué casualidad que las tres tengamos ese libro, con su cajita! Aunque la verdad es que no me extraña nada. Es una más de tantas cosas que tenemos en común...

Y otra cosa que compartimos, Mónica, es la ausencia de nuestro padre. El mío se fue cuando yo sólo tenía un año. Pero siempre digo que a él lo he tenido más cerca que otros muchos padres físicamente presentes. Y también he mirado muchas veces hacia el cielo, preguntándome en qué estrella andaría...

Besos, amigas.

Graciela dijo...

Aquí no ha llegado esa edición que yo sepa. Parece un verdadero tesoro: imágenes inéditas, manuscritos...muy bello.
Algo muy valioso como para dejarle a tus hijos y tus futuros nietos.

Si miro al cielo, yo encuentro muchas estrellas que podría reconocer por su luz particular...pero a los seres queridos que partieron, los siento muy, muy cerca, a mi lado.
Hace pocos días, me senté sola en la mesa de la cocina, ya de noche tarde, y escuché perfectamente todo lo que mi padre me decía en la "conversación" que mantuvimos...
Un beso para tí!

ॐ Palabras Andantes dijo...

es una historia muy conmovedora la que cuenta tu amigo, con un tema que un momento u otro se lo tenemos que explicar a nuestros hijos, él encontró una manera muy sensible y cariñosa de hacerlo.....

... yo tampoco conocía esta versión que tienes del Principito, es hermosa!!!, tienes una joya en tus manos!! .... yo lo leí la primera vez cuando tenía 8 años (por eso digo que es un libro para niños como para grandes)por supuesto de niño lo ves como un bonito cuento de fantasía pero las veces que lo puedes leer de grande vas descubriendo su verdadero valor y cada vez que lo lees descubres algo nuevo, es un libro que siempre me acompaña y creo que no debería faltar en ninguna casa...

besos para ti y para las amigas de este blog