domingo, 20 de mayo de 2007

COCINA Y AMISTAD

En nuestra última visita al restaurante Les Maduixes, del que he hablado hace muy poco, leí en la carta una cita de Brillat-Savarin que llamó mucho mi atención:

"QUIEN RECIBE A SUS AMIGOS Y NO SE TOMA NINGUNA MOLESTIA PERSONAL POR LA COMIDA QUE SE LES PREPARA, NO ES DIGNO DE TENER AMIGOS".

No puedo estar más de acuerdo. Ya sé que no a todo el mundo le gusta tanto cocinar como a mí. Para muchos, la cocina es una obligación que deben cumplir a diario, pero no se la plantean como una actividad productiva, creativa y muy placentera, como yo lo hago. Yo disfruto desde el momento que me siento a pensar qué voy a preparar para obsequiar a mis amigos. Luego, planifico qué y dónde debo comprar cada ingrediente. Más tarde, disfruto también con el adorno de la mesa (mantel, velas, bajoplatos, flores quizás, ...).

Pero probablemente el momento de disfrute máximo se da en mi cocina, a solas, por supuesto,(la "magia" se rompe si tengo gente alrededor preguntando qué he puesto aquí o allá y cómo he hecho esto o lo otro...), escuchando mi música favorita, y elaborando esos platos que después, estoy segura, disfrutaremos en armonía alrededor de la mesa. No sólo eso: también la elección del vino me importa especialmente. Cada vez disfruto y valoro más los buenos vinos. Creo que hay pocas cosas mejores que sentarse a la mesa para cenar bien en compañía de personas con las que estás a gusto y con una copa de exquisito vino enfrente.

Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad disfruta mucho de una cenita preparada con cariño y esmero en casa de un amigo, y la mayor parte de mis amigos y familiares suelen recordarlo y agradecerlo hasta mucho tiempo después.

En realidad, soy yo casi siempre la que debería agradecerles a ellos su compañía, la confianza que demuestran al ponerse en mis manos de forma tan generosa. Y, por supuesto, su amistad. Conforme van pasando los años, disfrutar de los amigos se convierte en todo un privilegio. Y es necesario desarrollar el arte de conservarlos y hasta mimarlos si es necesario.

Mi consejo: hazte con un abanico de deliciosas recetas, ve elaborando una lista con tus vinos preferidos. Compra un bonito mantel, unas velas aromáticas, ponte un buen delantal... Y llama a tus amigos.