jueves, 3 de enero de 2008

THE DOG



Us two in the room; my dog and me.... Outside a fearful storm is howling.
The dog sits in front of me, and looks me straight in the face. And I, too, look into his face.
He wants, it seems, to tell me something. He is dumb, he is without words, he does not understand himself - but I understand him. I understand that at this instant there is living in him and in me the same feeling, that there is no difference between us. We are the same; in each of us there burns and shines the same trembling spark.
Death sweeps down, with a wave of its chill broad wing.... And the end! Who then can discern what was the spark that glowed in each of us? No! We are not beast and man that glance at one another....
They are the eyes of equals, those eyes riveted on one another. And in each of these, in the beast and in the man, the same life huddles up in fear close to the other.
Ivan Turgenev, February 1878
Nosotros dos en la habitación; mi perro y yo... Allá afuera aúlla una terrible tormenta. El perro está sentado frente a mí y me mira directamente a los ojos. Y yo también le miro a la cara. Parece que quiere decirme algo. Es mudo, no tiene palabras, no se comprende a sí mismo - pero yo sí le comprendo. Sé que en ese momento hay vida en él, y el mismo sentimiento dentro de mí mismo, que no hay diferencia entre nosotros. En ambos arde y brilla la misma chispa temblorosa.
La muerte arrastra con sus amplias alas heladas... ¡y llega el fin! ¿Quién, entonces, podrá discernir a quién pertenecía aquella chispa que brillaba en los dos? ¡No! No somos bestia y hombre que se observan mutuamente...
Son las miradas de dos iguales, esos ojos que se clavan los unos en los otros. Y en ambos, en el hombre y en la bestia, la vida se acurruca asustada, una junto a la otra.

Para Merlín, el perro de los ojos humanos...