domingo, 22 de noviembre de 2009

Dominical.

Un poema dominical

De sol y arena.

Una playa

Bañada en luz otoñal

cercana a la primavera.

Luz que se escapa

a cada instante,

y la belleza

de la ingenuidad,

agazapada.

La paz de los libros.

Sueños, y más sueños tejidos

al abrigo del agua caliente.

Aromas en la piel,

que se adormila, tranquila,

en la tarde silenciosa.

Sestea el domingo

tras la ceremonia de té,

se estira y despereza

despreocupado.

Melancolía y descanso.

Hoy, aquí,

se ha detenido el tiempo,

Como todas las tardes

De todos los domingos

En todas las casas...