viernes, 20 de noviembre de 2009

El Sirénido.

"Los cómplices"
Manuel Montiel


EL SIRÉNIDO

Algo extraño y kafkiano sucedió

mientras solo soñaba: De repente,

una pierna a la otra, mansamente,

fresca malla de escamas adhirió.


Sumergí mi egoísmo y, sangre yo,

me sentí como pez en tu corriente:

Chapoteo dichoso y fiel, ferviente.

Y el barullo, atrajo a los del zoo.


Tomé oxígeno en pos de libertad,

cuando tres leucocitos bigotudos

me tomaron por virus enemigo.


Recalé en la armonía de tu faz.

Y huí, sin peligro, a siete nudos,

al Caribdis sereno del ombligo.


Elio Milay
(marzo, 2003)