viernes, 2 de septiembre de 2011

Periculo Maris.


El Mont-Saint-Michel (Baja Normandía), orientado hacia el mar, ha estado siempre, y sigue estando, en “periculo maris”. Así definían los antiguos su situación, a merced de las profundas mareas que aún constituyen uno de los elementos más fascinantes del lugar. Una imagen popular describe la marea ascendente como la andadura de un caballo al galope. Alcanzar el Monte ya no es la quimera que suponía para los peregrinos medievales, entre arenas movedizas y nieblas imprevistas, pero los lugareños advierten de que no se deben subestimar los peligros de la bahía...


Desde la lejanía, ante la aparición del solitario monte, transformado por el ser humano a través de los siglos en fortaleza y abadía, se comprende ya toda la leyenda, la fama, la antigua fascinación de la llamada “La Merveille”. Y una vez en su interior, al abrigo de sus muros, todo asciende: los pasadizos secretos, las escaleras y los rincones envueltos en una atmósfera medieval. Hasta llegar a la abadía, en lo más alto, que se eleva hacia el cielo en lo que sería el vértice de esta especie de pirámide mística, y casi parece que lo quiera rozar.









Mapa de fines del s. XVIII o principios del s. XIX, con una vista general, su descripción histórica bilingüe (latín y francés), y un mapa propiamente dicho.