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viernes, 11 de septiembre de 2009

The Secret Land - La Tierra Secreta

Para mi amiga Graciela, que guarda un asombroso parecido físico con mi admirada Mª del Mar Bonet, y que además comparte con ella una enorme sensibilidad de artista y un inabarcable amor por la vida.

Compartir con los amigos uno de los pequeños paraisos del mundo, como es el pacífico y bellísimo pueblo de Deià, en Mallorca, y uno de los más bonitos mensajes de amor y respeto de la historia de la literatura, hecho poema, es un verdadero placer. Si todo ello tiene como música de fondo la voz de Mª del Mar, el placer se convierte además en un maravilloso privilegio.



Deià, Mallorca

En su poema The Secret Land (La Tierra Secreta), escrito en 1960, Robert Graves nos habla de un lugar imaginado y secreto al que la mujer viaja desde “este pálido mundo exterior”; un reino que gobierna con sus poderes intuitivos y mágicos.

Cuando Mª del Mar canta este poema nos abre la puerta a su propia “tierra secreta”, personalizando las imágenes y los símbolos mitológicos de Graves con una voz sensible y poderosa. Esta misma voz nos transporta de lo universal y mitológico a lo particular, es decir, a la tierra mallorquina de la que surge, y que durante medio siglo fue el hogar del poeta británico. Graves eligió vivir en un pueblo de la Sierra de Tramontana, atraído por la presencia de una naturaleza agreste y hermosa. Como es bien sabido, Mª del Mar se ha inspirado y sigue inspirándose en sus raíces mallorquinas, identificándose con sus isla, abriéndose a través de ella al Mediterráneo y al mundo entero.

“La Tierra Secreta” es un homenaje al escritor Robert Graves, que vivió más de cincuenta años en Deià y que deseó como único epitafio la palabra poeta. Ésta es una de las poesías más certeras sobre el respeto al ser amado.”

Mª del Mar Bonet

The Secret Land

Every woman of true royalty owns
A secret land more real to her
Than this pale outer world:

At midnight when the house falls quiet
She lays aside needle or book
And visits it unseen.

Shutting her eyes, she improvises
A five-barred gate among tall birches,
Vaults over, takes possession.

Then runs, or flies, or mounts a horse
(A horse will canter up to greet her)
And travels where she will;

Can make grass grow, coax lilies up
From bud to blossom as she watches,
Lets fish eat from her palm.


Has founded villages, planted groves
And hallowed valleys for brooks running
Cool to a land-locked bay.

I never dared question my love
About the government of her queendom
Or its geography,

Nor followed her between those birches,
Setting one leg astride the gate,
Spying into the mist.

Yet she has pledged me, when I die,
A lodge beneath her private palace
In a level clearing of the wood
Where gentians grow and gillyflowers
And sometimes we may meet.


Robert Graves


Toda mujer regia de verdad posee

Una tierra secreta, más verídica para ella

Que este pálido mundo exterior:


A medianoche cuando reina el silencio

Deja de lado aguja o libro

Y la visita a escondidas.


Cerrando los ojos improvisa

Una puerta de cinco barras entre altos abedules,

Salta por encima, toma posesión.


Luego corre, o vuela, o cabalga

(un caballo al trote viene a recibirla)

Y viaja por doquier;


Sabe hacer crecer la hierba, y que los lirios

Se abran de capullo a flor mientras observa,

Deja que los peces coman de su mano;


Ha fundado pueblos, ha plantado arboledas,

Ha formado valles para riachuelos que corren

Frescos a una bahía cerrada.


Jamás osé interrogar a mi amada

Sobre el gobierno de su reino

O su geografía,


Ni la he seguido entre aquellos abedules,

Sentándome a horcajadas sobre la puerta,

Espiando en la bruma.


Pero ella me ha prometido, cuando yo muera,

Un pabellón bajo su palacio privado

En un claro del bosque,

Donde crezcan

Gencianas y alhelíes

Y a veces podamos encontrarnos.


Robert Graves

(Wimbledon, Londres, 1895 - Deià, Mallorca, 1985)

miércoles, 24 de octubre de 2007

LA TIERRA SECRETA



Mallorca. Un hombre espigado se acerca un tarde de junio a la terraza del Café Formentor de la mano de una niña. Es una hora en la que los parroquianos perezosos apuran sus pinots blancs sobre mesas de mármol. Estamos en algún año a principios de los años 60. De pronto, de una de las mesas, otro hombre, entrado en canas, saluda al recién llegado con un acento levemente anglosajón.

Este hombre que se levanta viste pantalón de lino, camisa de algodón, alpargatas y un sombrero de fieltro de ala ancha. A su lado, un bolso ibicenco parece esconder todas sus pertenencias sobre la tierra.

La niña ha oído hablar del hombre que habla con su padre. Repara en su sencilla distinción, un halo particular que lo difrencia del resto, y presiente que se encuentra por primera vez ante una persona que consume la vida intensamente y a su aire. Todavía tardará años en descubrir sus poemas, pero esta niña que ya inicia el tránsito hacia la juventud no olvidará jamás aquella tarde de junio...

El hombre se llamaba Robert Graves y la niña, María de Mar Bonet.

Robert Graves

Mucho tiempo después, cuando ya el rastro del poeta ha desaparecido de los senderos de la Tierra, y su recuerdo habita unos cuantos libros emblemáticos en todo el mundo, esta niña ya mujer, dotada de una voz reconocida y admirada, cumple un sueño: musicar uno de los más certeros poemas de aquel escritor, el poema en el que muestra su devoción y respeto hacia el ser amado, "La Tierra Secreta".